Familias intentan adaptarse al regreso a clases ante la desigualdad

Reportaje 

Laura Velásquez

El regreso a clases a distancia a partir del 24 de agosto, preocupó a Josefina, madre de tres adolescentes y un niño de 7 años; una estudiante de primero, otra de tercero de secundaria, uno de segundo y otro de cuarto de primaria. La familia vive en la comunidad de Atempa en Zumpahuacán, desde que empezó la pandemia de COVID-19, todo se complicó, dejó de recibir ingresos ante el cierre de la guardería en la que trabaja, en casa no tiene internet, ni señal de celular y solo hay una televisión. Su esposo está en Los Cabos en Baja California, allá trabaja como albañil, le redujeron su sueldo, aunque recibe sus pagos, él solo se queda con lo que requiere y la mayor parte la envía a su familia, pero es insuficiente.

La comunidad está a 20 minutos del centro de Zumpahuacán, tienen electricidad, pero la señal de teléfono es escasa. Para la escuela, los niños se fueron a casa de sus abuelos, ahí, por lo menos con la única televisión que tienen y con recargas para el celular de su mamá pudieron terminar el ciclo, “a duras penas”. Diario los niños tenían que caminar media hora para llegar a casa de sus abuelos, estaban cansados, eso hacía que se distrajeran.

“Tenemos lo de mi esposo, pero es poquito, a mí me cerraron la guardería, vivimos tiempos muy complicados. Ya casi inicia el ciclo escolar, tendremos que volver a casa de mis papás para hacer lo del ciclo pasado, ojalá pronto se pase la pandemia y puedan regresar a la escuela”, platicó Josefina

En la televisión que veían consultaban el canal 11 niños, fue el que recomendó la maestra a la que en ocasiones enviaban las tareas de “un solo jalón, porque durante el día se les complicaba terminar la actividad. Mencionó que la maestra era del pueblo y sabía que los niños estaban con sus abuelos, ahí pasaba también a dejar actividades. Consideró que los niños aprendieron lo que pudieron, pero se avecina el nuevo ciclo escolar, temen que haya carencias.

Para Josefina y para especialistas en educación, al plan de inicio de ciclo escolar anunciado por la Secretaría de Educación Pública (SEP), le faltan algunos detalles cruciales, entre ellos cómo será el acompañamiento de los estudiantes, pues muchos de los padres de familia también comenzarán a retornar a sus trabajos y que los abuelos, al pertenecer a grupos vulnerables, no están capacitados para ayudarlos en sus aprendizajes.

El COVID-19 ha tenido un impacto muy importante en el derecho a la educación de millones de estudiantes, en los docentes y centros educativos y en las familias. El cierre de los centros educativos presenciales en distintos países obliga a desarrollar con rapidez nuevas formas de garantizar este derecho en todos los niveles educativos y en todo el mundo. Este esfuerzo implica a las autoridades educativas, los centros de enseñanza, las familias y los propios niños, niñas y adolescentes. Se requieren soluciones innovadoras, recursos y tiempo, pero también paciencia y buena voluntad.

La emergencia sanitaria ocasionó un cambio en las condiciones para concluir el pasado ciclo escolar y para el 2020-2021, las condiciones continuarán igual, con clases a distancia. Pero las condiciones de cada familia se han modificado, porque la pandemia ha dejado a muchas personas sin trabajo o hacer trabajo en casa, lo que se complica también.

No obstante, tanto alumnos como educadores se vieron en la necesidad de adaptarse a las clases en línea y a distancia. Ahora, meses después, es momento de reflexionar qué impactos ha tenido el COVID-19 en la educación y qué lecciones se pueden aprender.

Desde que comenzó la pandemia de la COVID-19, los sistemas educativos de muchos países se han transformado rápidamente para proporcionar a los niños educación a distancia. Aunque todos desean volver a las aulas y el riesgo para la salud sigue siendo alto. En México, las clases presenciales sólo se darán con semáforo verde conforme los estados transiten de manera gradual. Las escuelas se mantendrán cerradas para prevenir los contagios.

Katia Juárez, psicóloga con más de diez años de experiencia, educadora y mamá de una pequeña de dos años, señaló que las familias deben ser incluidas en el proceso educativo. Debido a que ahora están más involucradas en la educación de sus hijos, tienen mucho que aportar y los educadores y personal educativo deberían valorar su opinión y aportaciones.

Comentó que otra lección importante de esta pandemia es que la enseñanza debe ser más flexible y adaptarse a lo que el estudiante necesita. Cada día, tanto adultos como niños y adolescentes en todo el mundo se sienten afectados física y emocionalmente por la pandemia, por lo que el proceso de aprendizaje puede verse afectado por estos factores.

“Es importante tomar en cuenta que estamos viviendo una crisis sanitaria global, que nos impacta en todos los aspectos de nuestras vidas”, dijo.

Indicó que, los estudiantes deben tener la oportunidad de acceder al material en diferentes momentos y maneras que mejor se adapten a su situación particular.

De acuerdo con el Banco Mundial (BM), se vive una de las mayores amenazas en la vida para la educación global. Desde el 28 de marzo de 2020, más de mil 600 millones de niños y jóvenes no asisten a la escuela en 161 países por la pandemia del COVID-19.  Esto representa cerca del 80 por ciento de los estudiantes en edad escolar en el mundo. No obstante, ya se experimenta una crisis global de aprendizajes. Antes de la crisis sanitaria, ya había estudiantes que aun cuando estaban en la escuela, no adquirían las habilidades fundamentales necesarias para la vida.

El indicador de «pobreza de aprendizajes» del Banco Mundial, señala que el porcentaje de niños que a los 10 años no pueden leer ni comprender un texto simple, era de 53 por ciento en niños en países de ingresos bajos y medianos. Esto era antes de la crisis, por lo que esta pandemia tiene el potencial de empeorar aún más estos resultados si no se actúa de manera adecuada.

El equipo de la Iniciativa de Educación con Equidad y Calidad de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey realizó una investigación para determinar las afectaciones a la educación en México por la pandemia del COVID-19, en la que concluyen que se debe establecer contacto entre los docentes y los padres de familia para juntos establecer un plan en equipo para acompañar las lecciones que se dan a los hijos en casa.

EdoMéx con la matrícula más grande del país 

Datos de la Secretaría de Educación del Estado de México (SEDUC), indican que la entidad posee la matrícula educativa más grande del país, esta asciende a 4.8 millones de estudiantes que asisten a clases en más de 25 mil planteles públicos y privados de los niveles educativos básico, medio superior y superior. Para estos estudiantes, hay más de 262 mil profesores que están frente a grupo, sin embargo, la pandemia derivada por el COVID- 19 cambió la forma de dar y recibir clases, se cambió el modelo tradicional y se ha introducido el uso de las nuevas tecnologías, herramientas que ayudaron a que concluyera el ciclo escolar 2019- 2020.

Su titular, Alejandro Fernández Campillo, indicó que, en la entidad se han sumado al regreso a clases a distancia en la estrategia impulsada por el gobierno Federal, en el que la programación de contenidos educativos se dará a través de cuatro canales de televisión abierta.

El Secretario de Educación del Estado de México (SEDUC), Alejandro Fernández Campillo, informó que lograr el cometido para el ciclo escolar 2019- 2020 requirió de un gran esfuerzo, sin embargo, el objetivo será llegar a Semáforo Verde, el segundo serán los protocolos y medidas que se tienen que realizar en las escuelas para que no haya contagios, en los filtros de corresponsabilidad tendrán que participar los padres de familia, los directivos y los maestros. Se impulsarán los hábitos de higiene de manos, sana distancia, cubrebocas, a los que todos se tienen que acostumbrar.

Consideró que los estudios han revelado, que 9 de cada 10 hogares en el país tienen televisión abierta, el internet es la herramienta para estudiantes de educación media superior y superior, la radio permite llegar a comunidades alejadas en donde no hay ni señal de internet ni televisión y los cuadernillos de tareas. Confirmó que el reto educativo es muy grande, la pandemia llegó sin aviso, por lo que todos se tienen que adaptar, los padres de familia, maestros y alumnos se tienen que acoplar y hacer modificaciones a lo que será Aprende en Casa II.

De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el 77 por ciento de los países de América Latina y el Caribe ofrecen programas educativos a través de los canales nacionales de televisión. La radio es la tercera plataforma más utilizada por los gobiernos para ofrecer educación mientras las escuelas permanecen cerradas: un 60 por ciento de los 127 países.

De éstos, más de la mitad de los países utilizaron los mensajes de texto, el móvil o las redes sociales como sistema alternativo para ofrecer educación, mientras menos de la mitad proporcionan recursos en papel para llevar a casa; mientras que solo en un 11 por ciento se ofrecen visitas a domicilio.

Durante el cierre de las escuelas debido al COVID- 19, los progenitores, los cuidadores y los educativos se les han ocurrido ideas innovadoras para que los niños continúen con sus estudios a través de sus computadoras, teléfonos celulares, radios y televisiones. Sin embargo, el acceso de los dispositivos necesarios para continuar la educación de los niños suele ser desigual. Más de la mitad de la población mundial carece de internet y la presencia de electricidad y televisiones, radios en los hogares varía según los países.

 

Una respuesta a “Familias intentan adaptarse al regreso a clases ante la desigualdad”

  1. Se que las zonas rurales son muy vulnerables en este sentido, pero des afortunadamente las carencias y privaciones no solo se limitan a la zona rural, es más, ni siquiera a las periferias de las ciudades, aún en zonas céntricas de la ciudad de Guadalajara se está viviendo éste tipo de situaciones.
    Padres de familia limitados económicamente porque perdieron sus trabajos y se vieron en la necesidad de vender o empeñar su celular o el televisor para poder comer. Por ende, no pueden acceder a tomar clase ni por televisión, mucho menos acceder a plataformas como zoom o meet para recibir clases a distancia.
    Esto no solo representa una militante para las familias y los chicos, también ha representado un reto enorme, reto al que la mayoría de los profesores están enfrentando con un gran sentido de compromiso y pasión por su trabajo, solventando una labor titánica.
    Esta pandemia a venido a traer lecciones de vida, no solo personales, si no también sociales, es tiempo de reflexionar en ¿En qué nivel de equidad nos encontramos realmente? ¿Qué podemos hacer para que eso cambie para mejor?
    Esperemos estar haciendo todo lo que está en nuestras manos para llegar a ser esa Nación Gloriosa a la que tenemos derecho.

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