«Amor Mutante», sorpresa independiente de ciencia ficción

Daniel Flores Chávez

El cine mexicano de ciencia ficción es básicamente recordado por historias sobre viajes especiales, científicos locos vs. luchadores o utopías picarescas, sin realmente germinar como tal. Afortunadamente, el próximo 29 de noviembre llegará a las salas de cine una película diferente a lo que hemos visto en este sub-género. Así, bajo la dirección de Germán Rodríguez Quiñones y el guión, producción y actuación de Anet Baca Terán, «Amor Mutante», no sólo tratará de profundizar en diversos temas del llamado sci-fi, también, mostrará como una producción independiente puede ser de gran calidad.

Con tan sólo 220 mil pesos para su realización, «Amor Mutante» logra fascinar por su ágil desarrollo, que se desglosa en varias sub-tramas, incluidas las invasiones extraterrestres, la obsesión, el temor a la otredad y el miedo a lo desconocido, principalmente, a las enfermedades y sus mutaciones, que algún día podrían expandirse sobre la Tierra, amenazando a la raza humana.

Sin exagerar, «Amor Mutante» posee un tinte a la David Cronenberg, con «La mosca» (1986), en torno a la psicosis que puede ocasionar un cambio mínimo en la rutina, robusteciéndose por los conflictos personales, incluso, convenciendo a su entorno de un contagio, metafórico, pero indudablemente peligroso, con consecuencias devastadoras y decadentes.

La premisa de la película gira sobre una pareja, conformada por «Ali» (Baca Terán) y «Genaro» (Sergio Rogalto), quienes tras un ligue casual, avanzan hacia un amor apasionado, a veces, compulsivo, que de pronto tendrá que enfrentar la aparición de una extraña condición en el cuerpo de la protagonista, mismo que le provocará cambios de humor, pérdida de cabello y decaimiento físico, problemática que «Gena» intentará remediar sin conocer la causa real de la enfermedad ¿alienígena? de la chica.

Con esta dupla actoral, encerrada en un departamento, transcurre gran parte de la historia, resultando convincente, llevando al público de lo que parece un bonito romance a una crisis de pareja, violentada por la agonía de «Ali» y un ambiente extraño, casi lovecraftiano, sobre los horrores cósmicos y el inmenso temor a la soledad que trae consigo la otredad.

Si bien la dirección y la edición son un tanto irregulares, la interpretación de Anet Baca Terán es descomunal, pasando por un vaivén de sensaciones, que dejan en claro sus aptitudes histriónicas, mismas que ya quisieran las heroínas de cualquier comedia romántica. Igualmente, el guión es ejemplar, sorprendiendo a la audiencia conforme las escenas avanzan, hilvanando un apocalipsis personal que conjunta perfectamente las piezas que van de la ciencia ficción a las relaciones tóxicas.

Sin problema alguno, en cualquier festival de temática fantástica, Baca Terán podría llevarse un galardón como mejor actriz, pero, por lo pronto, ojalá el público se deje atrapar por «Amor Mutante», extraordinaria producción, que da esperanza a nuevos realizadores para aventurarse a filmar sin pensar en gastos exagerados.

 

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