CONTRAPESO

210 años

 Por: Pedro Chuayffet

Hace una semana se cumplió el 210 aniversario del comienzo de nuestra lucha de independencia. Esta conmemoración llega en un momento complicado para nuestro país, al atravesar una pandemia que ha causado una crisis económica y sanitaria de dimensiones históricas. A lo anterior se añaden las ya antiguas dolencias de la nación, aún sin respuesta y que todavía no comenzamos a enfrentar con políticas públicas eficientes. Desde hace muchos años, los mexicanos encaramos un contexto de limitadas oportunidades educativas y laborales, derechos inaccesibles, inseguridad y corrupción. Pero, a pesar de todo, es innegable que una fecha tan especial debe ser celebrada con patriotismo y aprovecharla para reflexionar sobre las aportaciones diarias que cada mexicano debe hacer a su entorno.

Más allá del sentir sobre el presente y el desarrollo histórico de los dos siglos posteriores al grito del Cura Hidalgo, no podemos caer en la ignorancia de negar el enorme mérito que implica desterrar a una potencia extranjera que decidía sobre nuestros destinos, acabando con el colonialismo dentro de nuestras fronteras. Son motivo de orgullo patriótico las grandes hazañas contra potencia extranjeras como la victoria independentista o la batalla del 5 de mayo, negarlo es resultado de un escaso conocimiento de nuestra historia. Sin embargo, hay que analizar con honradez intelectual el devenir suscitado a partir de todas las proezas de nuestros héroes nacionales. A más de 200 años todavía es una minoría la que accede a educación y trabajo de calidad, aún hay clases excluidas de toda posibilidad de desarrollo y no han cambiado las tradiciones institucionales en las que quienes gobiernan acceden a privilegios sin grandes contrapesos institucionales que representen los intereses del pueblo.

De tal manera que, no es un gesto de lucidez intelectual negar la relevancia de la lucha de independencia. Es un logro patriótico y motivo de satisfacción la capacidad de los héroes nacionales para modificar una configuración institucional benéfica para un pueblo extranjero. Totalmente ajeno a este suceso es el análisis de nuestra situación, la cuál demanda enormes esfuerzos de la ciudadanía. Caer en el estereotipo de hacer menos el significado de la insurrección insurgente es pretender tomar atajos intelectuales para definir lo ocurrido hace 210 años y su vinculación con la realidad actual. Seamos capaces de sentir orgullo y amor por México a partir de las hazañas patrióticas de Hidalgo, Morelos, Allende, Aldama y Josefa Ortiz de Domínguez, pero paralelamente mantengamos el patriotismo todos los días del año para no permitir que falsos hijos lucren con la vida pública para beneficiarse en lo particular. México debe combatir la corrupción y la desigualdad, y la respuesta se encuentra en la solidaridad de toda la ciudadanía. Comprender la importancia de la independencia y las equivocaciones posteriores nos permitirá encontrar soluciones trabajando con estricto apego a la verdad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *