Desde las ruinas…a tres años del sismo

REPORTAJE

TOLUCA

LAURA VELÁSQUEZ

Apenas se recuperaban del sismo del pasado 19 de septiembre del 2017 cuando la pandemia por el Sars- Cov- 2 vino a complicar la reconstrucción de los hogares de quienes a tres años de los movimientos telúricos que afectaron el centro del país, aún no asimilan la pérdida de su patrimonio ni logran superar el temor a la vibración de la naturaleza. Así lo cuentan habitantes de la comunidad de San Miguel Tecomatlán en Tenancingo, uno de los nueve municipios mexiquenses mayormente afectados por el fenómeno sísmico.

Así lo narró Don Mario Bobadilla, residente de San Miguel Tecomatlán, para quien desde aquel fatídico 19 de septiembre ha sido complicado ponerse en pie nuevamente. Su hogar quedó devastado por el sismo de hace tres años, tras la visita de integrantes del Colegio de Ingenieros del Estado de México le informaron que el inmueble tenía un valor superior al millón de pesos y que ingresaría al listado de damnificados para que recibiera apoyo para la reconstrucción de su casa. Al principio, reconoció que estaba muy emocionado porque le ayudarían a levantar un nuevo hogar, sin embargo, pasaron casi dos años para recibir solamente cien mil pesos, algo de material y la ayuda de una máquina para tirar los restos de la casa antigua.

“Vuelvo a platicar con la gente, nos dicen que nos olvidemos de lo que pasó, pero es imposible”, dijo don Mario.

La ayuda ha sido poca, comentó el también campesino y panadero, recordó que en un principio recibió asesorías por parte de Protección Civil, del municipio y de los gobiernos federal y estatal, sin embargo, todo ha sido muy lento, es más, lo que quedó de su casa lo tiró hace dos años con la ayuda de su hijo y una máquina. A mediados del 2019 con lo que le llegó de dinero, los ahorros propios y de sus familiares logró levantar nuevamente un hogar, que actualmente está en obra negra pero ya tiene loza, sitio que los protege de las inclemencias del tiempo.

“Vinieron unos de Protección civil, luego del Gobierno Federal y otros del Gobierno Estatal, todos nos decían lo mismo pero la ayuda no fue como se esperaba, ni como a otros les llegaba”, dijo.

Recordó que, tras quedarse sin casa, una carpa en el patio lo alojó junto con su familia durante dos años, comenzó la construcción de la vivienda de dos pisos, utilizó material que pudo rescatar del anterior inmueble y junto con un sobrino de oficio albañil levantaron los muros principales. Todo mejoraba, pero la pandemia por el COVID- 19 los dejó sin trabajar, las ferias se cancelaron y los ingresos cayeron, solo les dio tiempo de poner la loza y hasta que vuelva a juntar dinero va a completar lo que le falta. Contrario a la casa anterior, indicó que esta nueva tendrá cosas básicas, pues lo importante será “tener un techito para dormir tranquilo”.

“No asimilaba que ya no tenía casa, lo construye uno con harto esfuerzo se fue en minutos, es muy difícil, Pasar de tener en dónde vivir y de repente ya no tener nada. Entre la misma familia nos vamos animando, apoyando, vamos a trabajar bien fuerte para levantarnos”, dijo.

Don Mario reconoció que, en todo este tiempo, no solo la economía y la pandemia han sido difíciles de superar, también lo es el temor a futuros temblores.  Señaló que hace unos meses que se registró un nuevo sismo se le vino a la cabeza el recuerdo del 19 de septiembre, comenzó a sentir ansiedad, corrió a casa, vio que todo estaba bien y eso le dio un respiro. Agregó que no ha podido superar el trauma psicológico que este hecho natural le dejó.

Desde aquel día, Mario dice que su vida ha sido una lucha por intentar reconstruir su vida. Por reconstruirse en todos los aspectos, pero la nostalgia llega justo en septiembre.

“La reconstrucción emocional, la del día a día, creo que la voy alcanzando. Aunque, cuando pienso que ya he sanado, vuelve a temblar y viene la ansiedad”.

En el Estado de México, las pérdidas humanas tras el sismo del 19 de septiembre del 2017 ascendieron a 16 personas, el siniestro natural afectó en su mayoría escuelas, viviendas y templos religiosos. Ecatzingo, Ocuilan, Tianguistenco, Tenancingo, Zumpahuacán, Villa Guerrero, Atlautla, Tepetlixpa y Nezahualcóyotl fueron los nueve municipios con la mayor cantidad de afectaciones. Inmediatamente el Gobierno mexiquense de Alfredo del Mazo Maza con apenas cuatro días en marcha, activó el estado de Emergencia y procedieron a la evaluación de los daños.

Lamentablemente, el Estado de México concentró el mayor número de afectaciones en infraestructura educativa, con una de cada cuatro escuelas dañadas eran de la entidad, sector que más daños totales y parciales registró. El dato oficial fue de 4 mil 909 centros educativos necesitaron intervención o reconstrucción. Hoy a tres años del sismo del 2017, el avance en esta materia es del 98 por ciento, informó el mandatario mexiquense el viernes pasado.

El pasado 10 de septiembre, el Subsecretario General de Educación del Estado de México, Guillermo Legorreta Martínez, informó que tras la última aportación del Gobierno Federal que corresponde a los recursos del FAM Potenciado, la entidad mexiquense recibió un monto de 500 millones de pesos que se aplicarán en la intervención de las últimas 150 escuelas de las 4 mil 909 que sufrieron daños estructurales y las cuales, ya están en óptimas condiciones. Aseguró que este ciclo escolar se concluirán los trabajos y todas quedarán listas.

El reporte oficial de las afectaciones y daños para el territorio mexiquense fue por más de 6 mil viviendas afectadas, 4 mil 909 escuelas y 279 bienes culturales y religiosos afectados. En 2019, la Comisión Nacional para la Reconstrucción, señaló que de manera general más del 50 por ciento de los daños provocados por el sismo ocurrido en 2017, ya estaban reconstruidos.

De acuerdo con la dirección del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) en el Estado de México, el censo sumó 279 bienes culturales inmuebles dañados, de que, 92 tuvieron daños moderados, 132 con daño medio y 52 con daño severo. Hasta hace un año, tenían un avance del 77 por ciento del programa de resarcimiento de daños y 21 inmuebles en proceso.

Respecto al Censo de Vivienda y Acciones para la Reconstrucción: Transparencia y Rendición de Cuentas de la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano, los sismos de septiembre del 2017, dejaron daños en 6 mil 59 viviendas del Estado de México.

Este fin de semana, el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, informó que se destinarán 35 mil millones de pesos para el Plan de Reconstrucción y este programa continuará hasta que completen el cien por ciento de las acciones.  Mencionó que en la reconstrucción de templos van al 50 por ciento pues es un trabajo que requiere de especialistas.  Las 55 mil acciones del Programa Nacional de Reconstrucción presentan 70 por ciento de avance, 11 por ciento está en proceso y 19 por ciento está por iniciarse. Adelantó que, para 2021 se tiene previsto que el próximo año el Programa Nacional de Reconstrucción cuente con la asignación de recursos del Presupuesto de Egresos Federal, con lo que se podrá dar por concluida la reconstrucción en los estados en los que hubo menos afectaciones y en los que se vieron más afectados, se concluirá la reconstrucción en algunos de los sectores en los que existe un mayor avance.

De acuerdo con la Sedatu, los municipios de Ocuilan, Atlautla, Ecatzingo, Temoaya, Joquicingo y Tenancingo han sido los primeros beneficiados. En 2019 se evaluaba la posibilidad de realizar seis mil viviendas en el Estado de México, de éstas, 22 por ciento estaban en proceso de construcción.

No obstante, el recorte presupuestal al Programa Nacional de Reconstrucción de 62 por ciento este año, respecto a 2019, afecta la estrategia dirigida a los afectados por los sismos de 2017 y que perdieron sus viviendas, indica la Evaluación de Diseño con Trabajo de Campo 2019-2020 del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval).

Impacto psicológico

De acuerdo con el psicoanalista, Roberto Vargas, las vivencias traumáticas, como un terremoto o sismo de gran magnitud, pueden aumentar las tasas de problemas de salud mental. Alrededor de una de cada diez personas desarrolla algún trastorno psiquiátrico. El riesgo es mayor para quienes se encontraban en las áreas más afectadas, quienes sufrieron consecuencias negativas o si ya tenían un padecimiento.

Señaló que, contrariamente a la creencia popular, el trauma por un terremoto no es un evento único, sino más bien un periodo de trauma prolongado de varias situaciones estresantes inesperadas.

Explicó que, después de un terremoto, hasta 63 por ciento de las personas reporta desesperanza, disminución de la motivación, menor competitividad, pérdida del apetito o de peso, fatiga, síntomas de depresión, desinterés y pérdida de placer. Además, un evento de este tipo se asocia con el incremento de los trastornos psiquiátricos; los más característicos son el trastorno por estrés postraumático y el trastorno depresivo.

Consideró que, tras los efectos de este tipo de fenómenos, la protección a la salud mental debe ser un elemento central dentro de la atención a los daños por los pasados sismos. Aun cuando durante las primeras semanas después del sismo del 19 de septiembre de 2017 se llevaron a cabo estrategias para dar atención a personas en crisis, los esfuerzos deben continuar e incluir a todos los sectores de la población, más allá de las instituciones de salud mental, a las escuelas, las comunidades. Sobre todo, cuando después de cierto tiempo, en el que ya se llevaba un avance en la reconstrucción y ahora continúa sobrepasar la crisis por la pandemia.

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