El Faro 

Zerón, el suavecito 

Por Tolomeo 

En una película mexicana de 1978, dirigida por Arturo Ripstein e intitulada “Cadena perpetua”, un comandante de la extinta Policía Judicial capitalina (interpretado por el actor Narciso Busquets) se dedica, entre otras actividades ilegales, a extorsionar a un carterista que busca dejar atrás su historial delictivo (personificado por Pedro Armendáriz Junior), hasta que no logra “regresarlo al redil”, para que trabaje para él como ladrón y le dé un porcentaje económico mensual como producto de sus fechorías. 

En los ires y venires de este interesante filme, “el Tarzán”, como apodan al carterista, decide cometer un robo por su cuenta, de tal modo que tiene que vérselas con el citado gerifalte policiaco, quien quiere que aquél confiese su acto ilícito, para entonces “quedar bien con los de arriba”. Al no encontrar suficiente colaboración de parte del presunto delincuente, el investigador determina amedrentar al infractor, y en un tono por demás siniestro y amenazante, le espeta: “Tarzán, tú sabes lo que es una madriza en serio”. 

Y como si se tratara de un “remake” de esta producción cinematográfica, en días recientes pudimos ver un video -presentado públicamente por el periodista Ciro Gómez Leyva-, nada menos que al hoy extraditable ex jefe policiaco Tomás Zerón Lucio, expresarse, si bien en términos incluso más vulgares que los del personaje de la citada cinta, más o menos en el mismo tono y en circunstancias parecidas: en el amago a un presunto delincuente (que al final quedó libre de todo cargo) con operar sobre él actos de tortura, si continúa en su negativa de “cooperar”. 

Claro, todo esto forma parte de las “investigaciones” (y ahora ya sabemos cómo las realizaba) que el citado Zerón efectuó para llegar a la “verdad histórica” (hoy completamente derrumbada e inexistente) sobre la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, Guerrero entre el 26 y el 27 de septiembre de 2014. 

Al margen de que el caso evidenciado por el video llegó como acusación de tortura ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) -que la procesó de modo triunfante con el expediente CNDH/1/2105/1444Q, del 24 de febrero de 2015-, lo que subyace en todo esto (y muchos quisiéramos que fuera sólo ficción, como en el cine) son los “métodos de confesión” que podrían utilizarse, incluso en este mismo momento, de parte de autoridades policiacas (plenamente avaladas por sus jefes desde la cúpula gubernamental) y en todo el país, contra personas muy probablemente inocentes de los cargos que se les imputan. 

Así, el caso del inefable Tomás Zerón hiela la sangre precisamente por eso: porque fue gracias a que sus actos ilícitos (evidenciados por lo menos en el referido video) se relacionaron directamente con uno de los mayores dolores de cabeza del sexenio presidencial de Enrique Peña, que los mismos trascendieron recientemente y llegaron hasta el conocimiento de la opinión pública. 

Dicho de otro modo: ¿a los ciudadanos comunes y corrientes quién nos garantiza que hechos como los citados son una excepción y no la regla? ¿Cómo podríamos saber cuántas “confesiones” delictivas en por lo menos los últimos 10 años se habrán obtenido con el “método zeronista”? ¿Cuándo podremos afirmar, sin temor a equivocarnos, que en México realmente quedó por completo erradicada la tortura ejercida desde el poder político? 

En función de esto es que el caso de Tomás Zerón Lucio resulta por demás estremecedor y de verdad repugnante. 

Y por ello, también, en nuestro país nadie debería dormir tranquilo debido a que, según puede sospecharse, la tortura parece ser todavía un “mecanismo habitual” para “avanzar” en pretendidas investigaciones que, como también sospechamos, con mucha frecuencia buscan atribuir delitos a quienes en muchas ocasiones sencillamente nunca los cometieron. 

Qué barbaridad. 

Tierra Firme 

La pandemia no da tregua al Estado de México a pesar de los esfuerzos de las autoridades de salud, por lo que es necesario endurecer las medidas sanitarias y seguir en el confinamiento en casa. En este sentido, es de aplaudir la decisión del diputado Maurilio Hernández González, presidente de la Jucopo, y los otros seis diputados integrantes, para que el personal del Poder Legislativo siga en cuarentena hasta que el semáforo indique que los niveles de contagio disminuyen. 

Por lo pronto, los trabajadores fueron emplazados a estar al pendiente de la posible fecha, que bien podría ser a principios del mes de agosto.

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