El PRD hacia la renovación bajo el liderazgo de Crstian Campuzano

Entrevista

El recién nombrado líder estatal del sol azteca, Cristian Campuzano, platicó con Heraldo Estado de México de su perspectiva rumbo a los comicios del año que viene.

Martha González Aguilera

Cristian Campuzano Martínez, un joven político sureño, cuya carrera nació en las filas del perredismo desde muy joven, ha vivido la transición de su partido desde la época en la que parecía que estaba listo para asumir el poder, hasta la realidad devastadora que hoy enfrenta.

En este contexto, el recién nombrado líder estatal del sol azteca platicó con Heraldo Estado de México de su perspectiva rumbo a los comicios del año que viene. Luego de la debacle en las elecciones del 2018, el PRD vivió el proceso nacional de la transformación del partido  y Campuzano Martínez formó parte de uno de los polos de discusión del Congreso Nacional, que se opuso a la transformación del PRD y la cesión de sus siglas, para la construcción de Futuro 21, con dos premisas importantes como base: era un ejercicio de imposición en el que nunca hubo una comunicación con la militancia para exponerles las razones de esta decisión y que fue un Consejo sumamente agresivo, “en la tradición histórica de la discusión del PRD”.

Ya en 2019 hubo un nuevo consejo mucho más pensado, con una intención de entender que, aún con la salida de los líderes políticos, persiste una base social  y liderazgos que deben ser escuchados y ahí se concreta la última transformación estatutaria del partido.

Cristian Campuzano participó ahí en las mesas de discusión para el rediseño institucional del Sol Azteca, donde se retoma la idea del Presidente y Secretario General. Después,  vino el proceso de afiliación y el Estado de México resultó ser el que más militantes aporta. Del millón 200 que fueron reconocidos por el INE, 300 mil son de esta entidad, señala, “lo que nos ubica en una franja de responsabilidad muy grande, para que los resultados de la siguiente elección sean garantía de que nos mantengamos con registro nacional”.

Después de reformar estatutos y un año de afiliación, vino para el perredismo mexiquense el proceso de construcción de la dirigencia local. En este, el grupo político que encabeza Omar Ortega, consigue un acuerdo estatal en el que todas las corrientes tengan representación, en lugar de la “aplicación a la fuerza de las mayorías” en la que cada grupo tiene el peso que le da la cantidad de votos que puede aportar, a la que estaba acostumbrado el sol azteca.

Campuzano Martínez señala que es el proceso de transformación en el que se encuentra su partido, luego de la renovación de la dirigencia estatal, en un Consejo que la definió por unanimidad, con él como presidente del Consejo estatal.

Señala que fueron integrados todos los liderazgos regionales del partido, con la intención de fortalecerlos, para transitar de manera inmediata a la definición de la estrategia electoral rumbo al 2021.

¿Cómo llegó el PRD a la crisis actual?

“Los liderazgos históricos, que se mantienen vigentes incluso, fueron los articuladores de los grandes triunfos, pero también, en su necedad, fueron los causantes de las grandes derrotas. No se supieron adaptar a la nueva realidad política del país y no entendieron que pudimos haber ganado la presidencia de la República, si la soberbia de unos y otros no hubiera imperado en los momentos definitorios”.

El diagnóstico de Campuzano Martínez es el de un PRD con una imagen desgastada en la opinión pública, sin embargo, con el número de militantes que persisten y la constancia del voto duro en algunas regiones, entiende que el partido ha calado hondo en el sentir de muchos mexicanos y mexiquenses, por lo que asegura que “no está muerto, más bien ha sido mal conducido y ha tomado malas decisiones en los últimos años. Sin que suene a utopía es momento de retomar las causas, el sentimiento y la actitud que le dio origen, con un estilo distinto, adaptado a la necesidad actual. Para mi no es una utopía cambiar al PRD, es mi convicción, una vocación”.

Agrega que el PRD surge como un partido de confrontación y protesta contra un régimen específico. “Hoy no es el mismo partido, pero sí veo la consolidación de un régimen de gobierno que necesita ser enfrentado de manera directa.”

Reconoce que se ha perdido la credibilidad de muchos liderazgos del sol azteca y señala que esos personajes deben entender que es el momento de ceder los espacios de representación política y la militancia empujará para que así suceda. “Es importante entender que hay un mensaje de renovación obligada”.

¿La creación de Morena ayudó a esa renovación?

“Los liderazgos que se fueron a Morena y que hoy tienen vigencia allá son políticos que se mudaron porque supieron leer el pulso político, pero también porque habían entrado a zonas de confort.”

Salvo algunas excepciones, esos personajes habían dejado de hacer trabajo político, se acostumbraron a acceder rápidamente a los espacios públicos a través de acuerdos políticos y presión, pero no se llevaron una base social, asegura.

Considera que eso ayuda al construir un nuevo ejercicio interno de comunicación para la toma de decisiones, pues el partido se había viciado al punto de que la discusión estratégica se limitaba a repartir regidurías como cuotas de poder, de manera que se definían candidaturas sin representación social ni reconocimiento al trabajo partidario. “Cuando el líder en la mesa dice las cosas son así y no escucha a los demás, los resultados son los que tuvimos”.

¿Es necesaria la disciplina?

“Me queda totalmente claro que los niveles de disciplina partidaria marcan la eficacia de los resultados electorales, pero debe entenderse como mecanismos de toma de decisiones en los que se entienda que la definición de candidaturas pasa por procesos acordados, evaluados y aplicados. Que todos juguemos con las mismas reglas y entendamos que puedes tener muchas aspiraciones, pero no ser el mejor perfil. El fin más importante para un militante es que tu partido gane, y ya después estarás en condiciones de acceder a un ejercicio de gobierno. Tal vez no desde un cargo de representación popular, pero sí desde el contexto de la administración pública”.

Cristian Campuzano reconoce que esa es la ideología que el partido no ha conseguido transmitir a la militancia, salvo en algunos municipios donde exitosamente su partido se ha consolidado, como Netzahualcóyotl y Tlatlaya, donde a pesar de la pluralidad de liderazgos que aspiran permanentemente a participar, llegaron a un nivel de concertación en el que a pesar de no formar parte de una planilla, se dedican a las campañas y en el ejercicio de gobierno se integran todos. Son gobiernos que se articulan a través de incentivos muy claros para la militancia, donde saben que a la larga todos están dentro del proyecto.

Comentó que se trata de un proceso formativo, no de una definición por decreto. Sin embargo, considera que este es un momento clave de su partido para iniciar con ese proceso de convencimiento para entender de manera objetiva que “no vamos por 125 municipios en el Estado de México, sino donde seamos objetivamente competitivos.”

¿Cuál sería la meta?

“Tenemos que diseñar un mecanismo donde consolidemos los municipios que ya tenemos actualmente, 13 gobiernos municipales. Luego, que hagamos muy competitivos otro número similar, unos 26 o 30 gobiernos, con estrategias bien pensadas.”

Convencido de que hay que abrir al partido, contempla por un lado, los liderazgos que ya tienen trabajados y, por el otro, los que están consolidados sin partido y están buscando una oportunidad para ofrecerle una alternativa a la ciudadanía.

Asegura que su meta electoral como dirigente es alcanzar de 25 a 30 triunfos en los municipios, con una visión realista que no promete volverse la primera fuerza electoral del estado. Se trata de concretar una estrategia en la que se pueda focalizar con precisión el rumbo a seguir.

En cuanto a la legislatura, señaló que el sistema electoral del Estado de México genera sub y sobrerrepresentación, pues el porcentaje de votos que determina la asignación de plurinominales está estrictamente vinculado al número de triunfos electorales, de manera que la oposición tiene que armar una estrategia donde pueda articular 15 triunfos electorales en los 45 distritos para emparejar de manera natural el modelo de asignación de diputados y con eso conseguir una composición de la legislatura más acorde a la realidad política de la entidad.

“Mi techo de partida son esos 600 o 700 mil votos a los que aspiro aumentar la presencia del partido con esta planeación estratégica, porque una elección intermedia normalmente oscila entre 48 y 53 por ciento la participación, lo que implicaría unos 6 millones 200 mil votos. Si somos capaces de hablarle a nuestros 300 mil militantes y de manera adicional hacemos que ellos salgan, se movilicen, lleven a su familia, creo que es muy alcanzable la meta que planteo y es la realidad política del partido”, dijo.

El líder perredista considera que estos parámetros dejarían a su partido en el 10 o 12 por ciento de la votación y con eso conseguirían una bancada de 7 u 8 diputados.

En este contexto, plantea cinco distritos, en un proceso de operación y promoción del voto para ser competitivos en el Estado de Mëxico: el 9 y el 12 del sur, Villa de Allende y Tejupilco; los tres distritos de Nezahualcóyotl, que son bastiones históricos y los distritos del oriente como La Paz, Ixtapaluca, y uno de Ecatepec.

¿Qué posibilidad hay de alianzas?

“Yo no puedo descartar nada, creo que llegó el momento de entender las alianzas sin filias ni fobias.”

El perredista señala que no cree en las alianzas “a lo borrego”, sino en pactos estratégicos para focalizar las fortalezas de uno y otro partido en beneficio de ambas partes.

Recordó que el Comité Ejecutivo Nacional planteó en un resolutivo de hace dos semanas que pueden ir en alianza con todos los partidos políticos y organizaciones de la sociedad civil, de manera que está abierta la puerta, ya será decisión de los estados hacer su planteamiento y, aunque el nacional tiene la palabra final, seguramente se respetará la posición de las localidades.

¿Y las candidaturas ciudadanas?

Hoy las elecciones en los municipios pequeños que se ganan con menos de 15 mil votos las campañas las conducen los candidatos, los partidos políticos ahí son solo herramientas, reconoce, y en esas condiciones hay cerca de 65 municipios.

“Nosotros ubicamos municipios con trabajo territorial y liderazgos muy claros con los que nos interesa trabajar, pero debemos hacer una revisión seria, porque hay que ser claros, abrir los partidos totalmente puede ser un riesgo para los institutos políticos y para el sistema democrático, porque pueden penetrar actores indeseados que no conoces.”

¿Cómo blindar al sur del narcotráfico en la elección del 2021?

“Yo soy sureño, entiendo la forma de vida y el pensamiento de la región, por supuesto que me preocupa extremadamente, pero hay que ser muy claros, la responsabilidad es compartida por los tres niveles de gobierno pero hay que entender las condiciones de cada gobierno. Hay alcaldes que te dicen que tienen una fuerza policial de 15 elementos y 4 armas registradas. Por supuesto que físicamente hay presencia territorial del narcotráfico, aunque no lo quieran reconocer abiertamente las autoridades.

Sin embargo, corresponde al gobernador y al presidente de la República, a través de las áreas de inteligencia, el Ejército, la Marina y la Guardia Nacional darle las garantías a todos los partidos de que habrá condiciones de competencia equitativa. Sería muy lamentable que la imposición de determinados partidos sea una condición recurrente. Lo que más me preocupa es que pueda avanzar y avanzar y que ya no solo se trate del sur.

Yo he valorado ya una decisión de que si no hay condiciones de competencia electoral abierta, pública, sin apoyo de seguridad para los candidatos, muy probablemente nosotros decidamos no tener en esos municipios candidatos y que haya un mensaje claro, de que la gente tiene miedo. Yo no me atrevería a arriesgar a una planilla a que sean asediados por intereses distintos a la propia competencia electoral.”

Cristian Campuzano indicó que el mensaje que debe enviarse es que la competencia electoral se trata de una responsabilidad compartida. Si los partidos políticos abren sus puertas y se dejan vincular, tienen una responsabilidad, pero también la tienen las áreas de seguridad encargadas de este tema, porque si no hay contención a este problema, después no va a haber forma de evitar el crecimiento de esta tendencia que no es desconocida para los mexiquenses y que poca gente se atreve a señalar, pero está latente.

¿El PRD ha sido una buena oposición a Morena?

“A mi me parece que al PRD le ha faltado, más allá de ser reaccionario o solo contestatario al gobierno, exhibirlo en las campañas de difusión. A mi me parece que más allá nuestro partido debe ser capaz de construir alternativas, y mandarle un mensaje a los ciudadanos de que la polarización no está perjudicando, no solo en la gestión de gobierno, sino en la interacción social. El PRD tiene que plantear una alternativa, una serie de propuestas de gobierno y parlamentarias que sirvan para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos.”

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