El Valle de Toluca se queda sin agua

La situación del agua es crítica ya que a pesar de que se decretó una veda por tiempo indefinido para el otorgamiento de concesiones para la extracción de agua en el Valle de Toluca, el desarrollo inmobiliario y centros habitacionales generó la perforación de pozos.

Laura Velásquez

La misma Comisión Nacional del Agua (Conagua) cuando habla de disponibilidad del vital líquido concluyó en el último informe del 2015 que el acuífero del Valle de Toluca ya ha sido sobreexplotado y no hay disponibilidad de dar ninguna concesión más, sin embargo, la carencia de agua se documenta desde 1974 y al siguiente año en el Decreto Oficial de la Federación (DOF) se declaró la veda por tiempo indefinido para el otorgamiento de concesiones, con lo que se pretendía hacer uso racional del mismo, pero esto no se logró.

La entidad mexiquense posee 13 acuíferos que registran un déficit de 144 millones de metros cúbicos, mismas estimaciones de la Conagua en el Estado de México revelan que en el Valle de Toluca se extraen anualmente 124 millones de metros cúbicos anuales, lo que deja un déficit de 130 millones de metros cúbicos, por el grado de deficiencia es fundamental impulsar el reúso e instalación de sistemas de captación de agua, además de la creación de políticas públicas que verdaderamente generen resultados en esta materia.

Luz María Gómez Ordoñez, académica de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) y presidenta del Movimiento Ecologista del Estado de México, indicó que desde Grecia, el filósofo Tales de Mileto decía que el cuerpo humano estaba compuesto en un 70 por ciento de agua por ello, el vital líquido es de suma importancia para los seres vivos y en esto radica la razón para dar uso adecuado al mismo y adoptar medidas que favorezcan el cuidado.

Explicó que a partir del decreto que se estableció en 1975, en esa época empezó a crecer la explotación, se acababa de instalar la zona industrial en Lerma y comenzaron a utilizar el agua proveniente de los pozos que había para uso industrial, doméstico y agrícola lo que aceleró la explotación del recurso hídrico.

Señaló que en 1970 había 344 pozos, para 1982 pese al decreto en el que establecía no hacer más pozos pasaron a 385, los cuales se hicieron bajo el argumento de que algunos de los primeros ya no estaban en funcionamiento y eran carentes de mantenimiento, por ello, consideraron necesario perforar y hacer más, a este paso para el año 1992 ya había 530 pozos, de los cuales, 77 eran para uso industrial, 67 para uso agrícola y 324 para uso doméstico mientras que para el año 1994 el número creció a 848 pozos en el que se incluyeron los de la Ciudad de México y tanto el Valle de México como Toluca, en este último había 383 pozos que funcionaban perfectamente.

Explotación del Río Lerma

La universitaria recordó que en 1950 comenzó a explotarse el agua del Río Lerma líquido que trasladaban a la Ciudad de México, sin embargo, para el año de 1974 en pleno auge del envío comenzaron a notar que los niveles eran de 16.6 metros cúbicos de agua por segundo, para 1985 se redujo a 6.24 metros cúbicos por segundo mientras que para 1989 solo enviaban 4.3 metros cúbicos por segundo, lo que significó que en menos de 30 años los niveles de agua se redujeron y con esto, dieron inicio al Sistema Cutzamala debido a que el Lerma ya no les daba el alcance que requerían.

La especialista indicó que la extracción excesiva del Valle de Toluca proviene directamente de la Cuenca del Río Lerma junto con Ixtlahuaca era una zona que hace mucho tiempo tenía agua, pero con el traslado del líquido a la Ciudad de México se empezó a generar agrietamientos en viviendas de la zona norte de la entidad y hundimientos del suelo que desde 1990 empezaron a documentarse en distintos puntos por lo que a la actualidad, uno de los más prominentes están en Almoloya del Río donde el hundimiento supera los 30 metros, en Santa María Atarasquillo en Lerma de 30 a 70 metros, en la zona industrial hay espacios que rebasan los 70 metros mientras que el resto del Valle de Toluca hay lugares en los que las grietas dejan hundimientos de hasta 20 metros.

“Esto nos habla de que se han sobreexplotado los pozos, el pozo se nutre de un acuífero, de una cavidad geológica que tiene agua y al momento de extraer el agua queda la caverna, que es un espacio libre que al tener una construcción encima genera que se compacte y ahí viene el hundimiento”, dijo.

Situación del agua es crítica

Precisó que la situación del agua es crítica ya que a pesar de que se decretó una veda por tiempo indefinido para el otorgamiento de concesiones para la extracción de agua en el Valle de Toluca, el desarrollo inmobiliario y la creación de más centros habitacionales generó la perforación de pozos para abastecerlos y los que anteriormente dotaban de agua a terrenos de cultivo pasó a proveer agua potable a la gente que llegó a vivir a los mismos por lo que no tienen ninguna mitigación.

Mencionó que la misma Conagua registra que el régimen natural de recargas de 336.8 metros cúbicos anuales y el volumen que ha concesionado tanto a la industria como para el agro es de 219 millones 866 mil 245 metros cúbicos anuales, por lo que a la última actualización del 2014 señala que el déficit es de 136 millones 726 mil 245 metros cúbicos anuales.

Deficiencias en 2016

La misma Auditoría Superior de la Federación (ASF), precisó a partir de las auditorías practicadas a la Conagua respecto de la administración de las aguas subterráneas contenidas en los 653 acuíferos del país para su protección y conservación en cantidad y con calidad evidenció que, en 2016, “existieron deficiencias en la administración de las aguas subterráneas por parte de la Comisión”.

Con estas precisiones establecieron que de persistir la problemática de sobreexplotación y deterioro de las aguas subterráneas, la Conagua prevé que en treinta años las dificultades para la extracción, tratamiento y traslado del agua aumentarán debido a la creciente demanda y a la escasez del recurso, con lo que se estima que para el año 2050 se dispondrán de 377.7 metros cúbicos por habitante al año, 81.7 por ciento que representarán mil 684.9 metros cúbicos por habitante anuales menos que la cantidad disponible en el año 1962.

En el proceso de auditoría del 2016, se estableció que la Conagua realizó dos de trece proyectos de recarga artificial “que fueron insuficientes para la atención de los acuíferos con escasez del recurso; no publicó 99 decretos de veda y 234 reglamentos para la protección de 333 cuerpos hídricos, por lo que no se logró el ordenamiento de los usos del agua, tampoco se consideró el establecimiento de declaratorias de rescate y reserva del recurso en los cuerpos hídricos que presentaron las condiciones para ese propósito”.

Por ello, la sobreexplotación que se presenta en el panorama actual revela que este problema debe ser atendido, ya que como se sabe, explicó la ASF, en la Ley de Aguas Nacionales (LAN) se establece que el agua es un recurso estratégico y de seguridad nacional, por lo que es conveniente implementar medidas para mejorar y fortalecer su administración, a fin de lograr su preservación, en cantidad y con calidad, para las generaciones presentes y futuras.

Regiones que más padecen el uso irracional

En el estudio Los ríos revueltos, radiografía de la contaminación indica que el norte y el centro del país son las regiones que primeramente más padecen el uso irracional del líquido, lo que, en breve, podría generar una crisis terrible, ya que los datos del 2018 provenientes de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) indican que en el segundo lugar se encuentra Guanajuato, con 12 acuíferos en esta condición.

Le siguen Baja California, Sonora y Zacatecas, con 11 acuíferos sobreexplotados, respectivamente, le siguen: Durango, con 8; San Luis Potosí y Coahuila, con siete cada una; Querétaro y Baja California Sur, con seis; Aguascalientes, Jalisco y Estado de México, con cinco; Michoacán, con dos; y la Ciudad de México, con uno.

En el análisis del estudio, revela que a esta crisis se suman los niveles altos de contaminación en el centro y el sur, ya que más del 70 por ciento de los cuerpos de agua presentan algún grado de contaminación, lo que ocasiona graves problemas de disponibilidad y acceso al agua.

“La disponibilidad anual de agua por habitante en el país ha tenido una dramática reducción en los últimos 55 años, al pasar de 11 mil 500 metros cúbicos en 1955 a 4 mil 263 metros cúbicos en 2011. Peor aún, se prevé que para 2025 esta cantidad se reducirá a menos de 4 mil metros cúbicos”, refiere el análisis del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública, de la Cámara de Diputados.

Contaminación en ríos

En el ámbito de la contaminación, indica que en los ríos de México se encuentran algunos metales pesados altamente tóxicos, como el mercurio, plomo, cromo, cadmio y otros compuestos dañinos, como el tolueno o el benceno, que está asociada a las actividades en que el agua residual se descarga directamente a las masas de agua receptoras, como las cañerías. De hecho, las fuentes más contaminantes son las aguas residuales municipales, que se generan en casas, oficinas y en los lugares públicos y se descargan a los sistemas municipales de alcantarillado.

Esta acción resalta la existencia de un grave problema porque esas aguas tienen un alto contenido de metales pesados y sustancias químicas, mientras los sistemas de tratamiento de aguas municipales no están hechos para procesar aguas industriales, además de que las plantas de tratamiento que se disponen para el caso del Río Lerma, no están diseñadas para el tratamiento de aguas contaminadas por metales pesados, lo que hace imposible que el agua proveniente de estos espacio se utilice para reúso.

Bajo este panorama, la experta coincidió que ya es hora de que tanto la sociedad asuma su responsabilidad y empiece a cuidar el agua; que las autoridades frenen la sobre explotación de los mantos y que las empresas por primera vez sean de verdad socialmente responsables y dejen de contaminar las pocas reservas que nos quedan, antes de que sea demasiado tarde, por ello, una alternativa eficaz e inmediata es la instalación de captadores de agua pluvial en todos los espacios públicos, privados y educativos, además de que cada fraccionamiento habitacional cuente con esta misma alternativa, además de tener más espacios verdes.

En el primero, el agua captada se podría utilizar para actividades del aseo del hogar, lavado y uso en el escusado, con lo que reducirían los niveles de consumo de agua de manera favorable y con espacios verdes lograrían que el proceso de filtrado y recarga de mantos acuíferos continúe a fin de que ya no se queden sin líquido y continué con el proceso para el que forman parte del ecosistema.

“Lo que vemos es una crisis hídrica, y por lo tanto observamos que se hace abasto de agua por tandeo, cada dos o tres días o solo llega en la madrugada. Dada la población que tiene el Valle de Toluca hay más de 2 millones de habitantes que están requiriendo del agua y estamos viendo que no se está cubriendo a los habitantes con el servicio básico”: Luz María Gómez Ordoñez, académica de la UAEM.

Dificultades para la extracción

De persistir la problemática de sobreexplotación y deterioro de las aguas subterráneas, la Conagua prevé que en treinta años las dificultades para la extracción, tratamiento y traslado del agua aumentarán debido a la creciente demanda y a la escasez del recurso, con lo que se estima que para el año 2050 se dispondrán de 377.7 metros cúbicos por habitante al año.

 

FOTO 1: patzcuaronoticias.com

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