Embarazo adolescente, expresión de desigualdad social

El número más alto de casos de embarazos adolescentes fue en Ecatepec con 4 mil 532 nacimientos, pero Toluca ocupó 2 mil 917 nacimientos en 2017.

Laura Velásquez

El pasado 10 de mayo, Alondra Mendoza vivió su primer día de las madres, recibió una beca que la ayudará a continuar con la preparatoria y a la vez, cubrirá algunos gastos que requiere la pequeña de un año con un mes que diario la espera en casa bajo el cuidado de la abuela.

Alondra recientemente cumplió 17 años, es mamá soltera, estudia el cuatro semestre de la prepa en Toluca, planea continuar con la licenciatura y aunque el cansancio a veces la agota, la mayor motivación que tiene es ser mamá, un plus a su formación como persona y estudiante, destacó.

«Todo se puede, mi hija es mi motivación. Por ella puedo estar mejor en la escuela, echarle más ganas. Yo quiero estudiar más para darle un mejor futuro a ella. Quiero ser una mujer independiente, tener mi propio dinero para mantenerla a ella y no depender de mis papás, ellos me ayudan, pero también necesitan su espacio», dijo.

En aumento

El embarazo adolescente ocupa un espacio relevante en la agenda pública y mediática del país, sobre todo porque desde 2006 la incidencia va en aumento, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), la tasa de fecundidad de los 10 a los 17 años es de 25.5 nacimientos por cada mil mujeres.

Luis Alfonso Guadarrama Rico, Coordinador Ejecutivo de la Red Internacional FAMECOM A.C., precisó que el embarazo adolescente es consecuencia de una serie de prácticas de riesgo o no seguras en encuentros sexuales, visto desde el ámbito social donde los chicos que no tienen dinero para comprar condones y por su corta edad en algunos casos del sector salud niegan otorgarles preservativos sin el consentimiento de sus padres a pesar de que existe la Ley de Derechos a la Salud Sexual y Reproductiva mientras que en el ámbito sociocultural, los adolescentes no han asumido integrar a su esquema de encuentros íntimos el uso del condón.

Mientras que, en el ámbito de la familia, el tema de derecho a la sexualidad y cuidados no se aborda de manera clara ya que los padres de familia no pertenecen a la generación que tenga la manera de abordar este ámbito de intimidad de las chicas y los chicos, quienes de los 10 a los 19 años atraviesan por la adolescencia como una etapa de autonomía, de rebeldía, confrontación a la autoridad y el mundo adulto.

El investigador de la Facultad de Ciencia Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), mencionó que los padres de familia se resisten en aceptar que a partir de los 15 años es altamente probable que sus hijas e hijos inicien sus primeras experiencias sexuales, punto que los chicos no va a contar, por lo que los padres deben asumir que este tema es así y deben hablar del mismo, de los métodos anticonceptivos existentes para evitar embarazos no deseados o alguna enfermedad sexual que afecte su calidad de vida.

Cifras a destacar

El experto agregó que aún no hay una estimación de cuántos embarazos se interrumpen ni mucho menos de las edades de los mismos, sin embargo, las estadísticas actuales provienen de la natalidad adolescente que va desde los 10 hasta los 50 años, agregó que cifras del 2017 señalan que el 97.5 por ciento de los nacimientos en México fueron de mujeres de entre 15 y 19 años, grupo en el que se concentra el mayor número de casos.

Datos de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) señalan que México ocupa la mayor tasa de natalidad en mujeres adolescentes de todos los países miembros, tan solo de 62 embarazos por cada mil mujeres son de niñas y adolescentes. Pese a que entre los años 2000 y 2006 se logró una reducción de más del 8 por ciento, entre el 2007 y el 2012 el incremento llegó casi al 15 por ciento, pero en 2017, dos de cada diez nacimientos en México eran de una mujer menor de 20 años.

En el país, el tema del embarazo adolescente se volvió uno de los asuntos fundamentales de las políticas de población; desde distintas perspectivas se habla sobre el volumen de población adolescente, sobre su ritmo de crecimiento y de reproducción, así como del riesgo biopsicosocial que implica la maternidad adolescente. Sin duda todo esto es cierto, sin embargo, varias investigaciones y políticas dirigidas a mejorar la salud reproductiva de los adolescentes, se olvidan de que la maternidad temprana en nuestro país, responde a un contexto económico, social y cultural.

El embarazo adolescente no solo es un problema que ocurre en todo el mundo, sino que expresa desigualdad al presentarse más en los estratos sociales bajos en comparación con los altos, las variaciones en México van desde 97 adolescentes por cada mil mujeres embarazadas entre la clase más desfavorecida, a 15 adolescentes por cada mil mujeres embarazadas en la más alta, cifras en los que la diferencia más importante en cuanto a salud reproductiva tiene que ver principalmente con la inequidad en el acceso a los servicios de salud, la cual se encuentra claramente marcada por los estratos socioeconómicos.

Educación y salud

El especialista precisó que cuando una chica de entre 15 y 19 años que empieza a retrasarse en sus estudios de secundaria o no la concluye las probabilidades de que sea madre son altas debido a que presentan rezago educativo, otra característica de este grupo de madres es que no tenían empleo, por lo tanto la dependencia económica hacia sus padres es fuerte, lo que va a resultar una doble carga para sus padres debido a que no tiene empleo, tiene baja escolaridad y en unión libre o solteras mientras que el perfil de los chicos padres es de 20 años o más, tenía un empleo con bajos ingresos con rezago educativo.

El embarazo adolescente pone en riesgo la salud de la madre y del recién nacido, ya que cuanto más joven sea la madre, mayor el riesgo para el bebé. A nivel global, las complicaciones durante el embarazo y el parto son la segunda causa de muerte entre adolescentes de 15 a 19 años.

De igual manera, los recién nacidos de madres adolescentes tienen una mayor probabilidad de registrar peso bajo al nacer, con el consiguiente riesgo de presentar efectos en la salud a largo plazo.

Casos en municipios

El Coordinador Ejecutivo de la Red Internacional FAMECOM A.C., señaló que en el Estado de México se embarazan 70 adolescentes de entre 15 a 19 años de cada mil. En municipios como Zacazonapan las cifras se duplican a 141 madres por cada mil mientras que en Amecameca son 121 por cada mil, en Papalotla son 175 por cada mil, esto cuando la tendencia es de 70- 70 aunque el compromiso fue reducir este indicador a 63, el cual no lograron.

Precisó que el número más alto de casos de embarazos adolescentes fue en Ecatepec con 4 mil 532 nacimientos, pero Toluca ocupó 2 mil 917 nacimientos en 2017, cifras que dan evidencia de que la política pública en prevención del embarazo debe estar focalizada a los municipios en los que hay un mayor número de casos y tasas en el ámbito municipal.

A esto, puntualizó que los embarazos de niñas de entre 10 y 14 años es un tema alarmante, ya que en 2017 en la entidad mexiquense registraron 4 niñas fueron mamás a los 10 años, 9 niñas a los 12 años, 109 pequeñas a los 13, mientras que 614 niñas a los 13 años, lo que refiere a temas de violación, incesto, abusos sexuales provenientes principalmente de los propios familiares mayores de edad, por lo que el tratamiento de este tipo de casos debe ser intersectorial y donde participe la participación de la justicia, investigación, el trabajo médico, técnico y psicológico.

“No solo es un asunto de salud sino de instancias legales y psicológicas, se pone todo en unsolo costal al decir que el embarazo adolescente tiene que ver con el rezago educativo, desempleo, empleo mal pagado, en mayores de edad y menores de edad, alto riesgo del embarazo, niñas y niños nacidos en condición de pobreza”, dijo.

Un problema social

Por su parte, Marco Antonio Mendieta, Médico Ginecobstetra destacó que el embarazo juvenil es un problema social que se da por falta de información que se da en comunidades que no tienen la información suficiente y terminan embarazadas o por usos y costumbres mientras que en otros casos es que lo observan como una salida a sus familias, además de que las probabilidades de un embarazo siempre son del 96, 97 y 98 por ciento en mujeres con edad fértil.

Derivado de este contexto, se implementaron estrategias como el Programa de becas de apoyo a la educación básica de madres jóvenes y jóvenes embarazadas (Promajoven) de la Secretaría de Educación Pública. Sin embargo, los indicadores muestran que el éxito del programa es poco, ya que solo cuenta con un 22 por ciento de efectividad.

De esta forma, la problemática social de los padres adolescentes continúa con sus hijos, pues ellos tienen mayores tasas de abuso y negligencia, mayores posibilidades de ser criminales y mayor probabilidad de convertirse ellas mismas en madres adolescentes, lo que perpetúa esta situación.

Para abordar el tema, en 2015 el gobierno federal implementó la Estrategia Nacional para la Prevención de Embarazo en Adolescentes (ENAPEA), fue promovida por el Gobierno Federal para reducir en 50 por ciento la tasa de fecundidad de adolescentes para el 2030.

La estrategia resultó del trabajo conjunto de 16 dependencias federales y de la participación de organizaciones de la sociedad civil, de organismos internacionales y de personas expertas del ámbito académico, con el objetivo de reducir el número de embarazos en adolescentes en México con absoluto respeto a los derechos humanos, particularmente los derechos sexuales y reproductivos.

Las metas principales consistieron en reducir a cero el embarazo en niñas de 10 a 14 años y reducir en un 50 por ciento la tasa específica de fecundidad de las adolescentes de 15 a 19 años para el año 2030, sin embargo, durante el periodo 2014-2016 ocurrieron 11 mil 219 nacimientos en niñas y adolescentes entre los 9 y los 14 años de edad. Cuatro casos fueron niñas de 9 años, 25 casos de niñas de 10, y 55 casos en niñas de 11.

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