En riesgo inminente población cercana a la bóveda del Verdiguel

Autoridades del municipio de Toluca conocen qué tipo de materiales hay en cada tramo y el grado de deterioro de la bóveda y aunque han construido colectores para quitar presión al espacio, no se descarta que se pueda venir abajo.

Laura Velásquez

Factores como la insalubridad y el alto grado de contaminación que generó el Río Verdiguel en el trayecto por el Valle de Toluca, fue la principal razón para que este se embovedara hace más de un siglo, no obstante, el problema es que en el año de 1950 se autorizó la venta de terrenos sobre la bóveda con fines de ampliación, lo que ocasionó un problema grave porque en la actualidad, los colapsos son más consecutivos y pueden ser debajo de las casas o de los lotes que están cercanos o sobre la zona, lo que se convierte en un riesgo inminente para los habitantes de estos sitios,  por lo que se requiere de la participación ciudadana para poder monitorear la bóveda del Río Verdiguel ya que el gobierno no puede hacerlo por sí solo, actuar a manera de prevención y evitar riesgos para la población.

El río Verdiguel se origina al norte del Nevado de Toluca, en un punto que se halla 5 km de Tlacotepec y como unos 10 km en línea recta al Suroeste de la Ciudad de Toluca, desciende con dirección Nornoreste, donde su caudal se incrementa con la aportación de unos manantiales, 3.5 kilómetros de agua abajo el origen pasa por el poblado de Cacalomacán, después por San Buenaventura y 9 kilómetros agua abajo recibe los sobrantes de una serie de canales que riegan la zona Este de Zinacantepec, 1.8 kilómetros adelante penetra a la ciudad de Toluca, donde escurre hasta la altura de la avenida Pino Suárez, de este punto, se encuentra entubado y sirve de colector al drenaje de esta Ciudad, en la actualidad, la longitud de la bóveda del río es de 37 kilómetros.

Debilitamiento de las paredes

Armando Reyes Enríquez, coordinador del área de Laboratorio de Geomática de la Facultad de Planeación Urbana y Regional (FAPUR) de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), explicó que, hay zonas en las que la bóveda está construida con ladrillos, mampostería de rocas con mezcla, otras con concreto, no obstante, el agua que circula por la bóveda está cargada de contaminantes, acidez y gases, factores que destruyen parte del sitio y provoca debilitamiento de las paredes.

El experto recordó que, el tramo más antiguo de la bóveda tiene alrededor de 110 años, el resto 70 años y las partes nuevas se han reconstruido conforme se han presentado colapsos, de los cuales, la mayor parte se han registrado en Miltepec, aunque también en puntos como la calle 21 de marzo, Felipe Villanueva pero los masivos se registran en la primera localidad, sin embargo, el colapso que repercutió fue el que ocurrió en Mercería El Venado que fue en 1998 donde se vinieron abajo las bodegas de la mercería en las inmediaciones de la manzana que se ubica entre Avenida Benito Juárez y Plaza Mayor.

“Como consecuencia gran parte de la bóveda en la zona centro va por debajo de las construcciones”, dijo.

Reyes Enríquez, destacó que por naturaleza, el río provocará colapsos o inundaciones, puesto que la bóveda también fue diseñada para cierta presión y cantidad de agua que circulaba hace muchos años, pero en la actualidad, por la pavimentación, corre mayor cantidad de líquido, lo que genera que la bóveda trabaje a cantidades de presión altas, en las que el agua ya no cabe y este es otro factor que provoca el deterioro del espacio, lo que influye en que el pronóstico es que puedan generarse más colapsos.

Resistencia de los materiales

Datos de la comisión de Agua y Saneamiento de Toluca (AyST), señalan que la bóveda está construida con diversos materiales, los cuales han cedido a la intemperie y la erosión a través del tiempo, manifestándose en colapsos, aunado a que soporta solamente la presión de 18 metros cúbicos de agua por segundo (m3/s), sin embargo, se agregan las descargas urbanas y el escurrimiento se incrementa a través de las calles pavimentadas, lo que reduce su capacidad para infiltrar.

No obstante, por la temporada de lluvias que sigue presente, el riesgo de colapso de algunos sitios de la bóveda es alto y aunque la tecnología para la construcción o reparación ha sido diversa, el grado de resistencia de los materiales ante la acidez del agua es distinta y muchas de las rocas que se desprenden de la bóveda se convierten en material de carga que golpea las paredes de la misma, lo que provoca socavamiento y que los muros fallen, no obstante, este desgaste continuará porque debido a la zona en la que fue construida, indicó el universitario.

Descensos en distintos periodos

Indicó que, en todo este tiempo de vida de la bóveda, se han realizado alrededor de tres descensos en distintos periodos de tiempo, el primer recorrido fue en 1994, 1997 y en 2003, pero después de estas fechas los colapsos han sido recurrentes. Externó que el tramo más antiguo se localiza de Quintana Roo hacia Avenida de los Maestros, que es el que consideró que se tendría que monitorear constantemente mientras que el tramo que va de Quintana Roo a Ciudad Universitaria tiene alrededor de 70 años.

El investigador universitario sostuvo que cuando se presenta un colapso surge la necesidad de bajar al lugar para tratar de observar qué tan grave es el problema, para después emitir avisos a la población cercana ya que la cuestión radica en prevenir que la gente tenga el aviso de dónde vive, qué es lo que tiene abajo y que esté pendiente de cómo vigilar su propio entorno.

Vigilancia permanente

Debido a la magnitud del problema, reconoció que tanto la dirección de Protección Civil tanto Estatal como Municipal pueden brindar la capacitación que se requiere para los habitantes que se ubican en zonas vulnerables, cercanos o sobre la bóveda, ya que la cuestión no es tener una brigada que baje en caso de alguna emergencia sino tener a los vecinos con vigilancia permanente.

Destacó que tanto en la cercanía y sobre la bóveda hay alrededor de 200 vecinos, quienes pueden dar aviso de algún problema de hundimiento, asentamientos de calles que podrían ser el inicio de probable colapso, tal como sucedió en 2003 cuando realizaron una supervisión de carácter preventivo atrás de la Cámara de Diputados donde hicieron recorridos para verificar y determinar los problemas latentes de la zona, sitio en el que reconstruyeron con concreto por lo que ya es una zona segura.

Consideró que estas labores de construcción con materiales actuales deberían ser en la zona centro de manera regular, nos obstante, radica en la cantidad de personas que se necesitarían para hacer estas tareas, las cuales, son insuficientes debido al nivel de capacitación que deben de tener y los riesgos que implican este tipo de revisiones.

Recordó que hace unos años, se instalaron mamparas para que la gente reconociera el trayecto que recorre la bóveda del Verdiguel, no obstante, el vandalismo erradicó esta estrategia, por lo que la única alternativa de prevención radica en el aviso de la población dueña de lotes en los que pueden salir afectados en caso de colapso y con ellos, dar a conocer las medidas de monitoreo de la construcción, tipo de asentamientos y de fracturas que se pueden presentar.

Magnitud del deterioro

Expertos del Colegio de Arquitectos del Estado de México, mencionaron que por la magnitud del deterioro de al menos 17 kilómetros de la bóveda del Verdiguel, existen al menos 150 mil personas en riesgo por lo que se debe hacer una revisión y un inventario de todas las viviendas y edificios ubicados sobre el trazo geométrico del río, esto para conocer instalaciones y las tomas de agua potable, el drenaje a través de sondeos de los pozos de visita, a fin de ver la velocidad del agua y si el sistema de drenaje funciona debidamente para conocer la situación actual.

Reyes Enríquez, agregó que las autoridades del municipio de Toluca conocen qué tipo de materiales hay en cada tramo y conoce el grado de deterioro de la bóveda, no obstante, desviar el río es muy difícil, han construido colectores para quitar presión al espacio y hace que sea más difícil que se presenten colapsos, pero no se descarta que se puedan venir abajo, por ello, es fundamental la participación de la ciudadanía como observadores del entorno en el que habitan.

Monitoreo permanente

Dado este panorama, hace unos días, el presidente municipal de Toluca, Juan Rodolfo Sánchez Gómez, indicó que autoridades de Protección Municipal mantienen monitoreo permanente en 22 puntos de riesgo en el Río Verdiguel con motivo de la temporada de lluvias, al tiempo que se han presentado solicitudes a la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) para que se autoricen obras necesarias y urgentes que implicarían una inversión para Toluca de al menos 2 millones de pesos.

Aunado a estos planes, el experto de la UAEM, externó que por la magnitud del Río y la antigüedad de la bóveda que le da protección, la única medida de prevención que pueden aplicar las autoridades es la de concientización y alerta a los habitantes, avisar sobre los riesgos que implica un hundimiento, fisura o falla en los alrededores o cercanías del Verdiguel para dar aviso inmediato y actuar, esto con el fin de evitar colapsos o emergencias.

Afectaciones en zona centro

El investigador universitario quien también participó en una de las inspecciones a la bóveda, mencionó que, en el tramo de Lerdo a partir de Juárez hacia Avenida de los Maestros, la bóveda va por debajo cerca de 50 metros hacia el norte, en toda esta zona es probable que se presenten afectaciones.

Personal capacitado

Destacó que tanto personal de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA), de la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM) y del municipio de Toluca, tienen la disposición de bajar a la bóveda a analizar el sitio y aplicar tareas de prevención, espacio que tiene altas concentraciones de contaminación de agua y por ende de infecciones.

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