Incumplen protocolos sanitarios 70% de las funerarias

Toluca

Las funerarias coyote se aprovechan de los dolientes, a los que cobran hasta 30 mil pesos por el servicio.

Laura Velásquez

El incremento de muertes a causa del COVID, sumado a las muertes naturales y por otros padecimientos, ha provocado un aumento «brutal» en el coyotaje de servicios funerarios, en el que el 30 por ciento de las empresas en el mercado son formales y el 70 por ciento «patito», en el Estado de México.

Este porcentaje se vuelve más alarmante cuando se conocen los peligros que se corren por las irregularidades en las que caen las empresas no formales pese a la crisis sanitaria derivada de la pandemia.

No cuidan medidas de protección

Gabino Garza, propietario de Funerarias El Recuerdo perteneciente a la Unión de Funerarias del Valle de Toluca y David de Jesús Fuentes Banda, socio activo de la Asociación Nacional de Directores Funerarios (ANDF), coincidieron que en estas funerarias irregulares conocidas como «patito, coyote o cajoneras» prácticamente «se roban y reutilizan» los trajes protectores taybek, guantes y overoles que las funerarias formales desechan una vez que las utilizan ya que son de un solo uso, lo que representa un grave peligro sanitario porque arriesgan tanto la vida del personal funerario como la de los dolientes.

El propietario de Funerarias El Recuerdo en Toluca, Gabino Garza, precisó que las inversiones en los equipos de protección son altas, pues suman entre de mil 200 y mil 500 pesos por trabajador. Una vez que los utilizan tienen que ser desechados inmediatamente en bolsas especiales, es decir, de Residuos Peligrosos Biológico- Infecciosos (RPBI) para enviarlos al depósito sanitario. No pueden reutilizarlos porque representaría un peligro de contagio.

«Hay compañeros que no utilizan taybek, utilizan overoles de mala calidad, no reuniendo las condiciones y normas de calidad que se requieren para los cadáveres. Y no podemos estarnos arriesgando».

Los que menos quieren invertir

Indicó que la alta demanda genera que quienes hacen el coyotaje sean los que menos quieren invertir pero ganar mucho, eso conlleva que al no ser empresas normadas, no valoran lo que es un servicio real y formal. En cuanto a los cadáveres, señaló que en la cadena de funerarias que dirige, por seguridad utilizan tres bolsas para introducirlos. Las primeras dos de polietileno y la tercera bolsa mortuoria, todas sanitizadas. Pasan al encapsulamiento y encintan el cuerpo para que maniobren el cuerpo con mayor confianza, en todo el proceso el uso de los trajes de protección es obligatoria.

A su vez, David de Jesús Fuentes Banda, socio activo de la Asociación Nacional de Directores Funerarios (ANDF), precisó que desafortunadamente, con este tipo de robos y reúsos, las funerarias coyote están aprovechándose de los dolientes, a los que les cobran hasta 30 mil pesos por el servicio y ofrecen velaciones toda la noche, lo que no se puede realizar por las restricciones sanitarias.

Funerarias formales

Fuentes Banda, aseguró que, en las funerarias formales al adoptar medidas de salud estrictas para sus productos y empleados, los costos por los servicios incrementaron, sin embargo, han detectado que bajo el argumento de aumento en costos de equipos, las funerarias no establecidas se aprovechan de la situación.

Por su parte, el coordinador de Regulación Sanitaria y Comisionado para la Protección contra Riesgos Sanitarios del Estado de México (COPRISEM), Santiago Ramos Millán Pineda, aseguró que no han registrado ninguna queja hasta el momento por parte del sector funerario sobre la reutilización de equipo de protección. Confirmó que realizan verificaciones aleatorias a los establecimientos funerarios de toda la entidad.

Asimismo, aseguró que desde que la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer el protocolo de manejo de cadáveres producto del COVID, éste se direccionó inmediatamente a las 18 jurisdicciones de la entidad para que a su vez, lo hicieran del conocimiento de las funerarias chicas y grandes.

«Hay gente que se los está robando, prácticamente saquean los RPBI para sacar los trajes que nosotros estamos desechando. Como es una usada pues se lo llevan y ahorran hasta 300 pesos. Son solo carrozas que se encuentran a las afueras de los hospitales, esperan al cliente, lo enganchan y se van»: David de Jesús Fuentes, socio activo de la ANDF.

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