La otra cara de la epidemia: 4.5 millones de mexiquenses que no pueden aislarse ni parar

Karina Villanueva García

Meseros, cocineros, taxistas y vendedores diversos son algunos de los miles de trabajadores que sufren los estragos de la emergencia sanitaria.

“Nosotros no podemos darnos el lujo de quedarnos en casa, ni de tomar sana distancia, ni nada de lo que recomiendan las autoridades para no contagiarnos de coronavirus. Nosotros simplemente no nos podemos dar el lujo de dejar de trabajar, porque si no trabajamos no generamos dinero, y si no tenemos dinero, simple y sencillamente no comemos”, afirmó Erick López, quien se dedica a la venta de tacos en un mercado de la capital mexiquense.

Erick señala que su actividad incluye pagos a ayudantes, y gastos de insumos y alimentos, traslados y gasolina.

Economía informal

Al menos 2 millones 608 mil 363 mexiquenses se dedican principalmente al comercio informal.

Erick es uno de 4.5 millones de mexiquenses cuyo empleo u ocupación está clasificado dentro del sector informal de la economía.

Datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) –en el último trimestre de 2019– revelan que, de los 17 millones 930 mil 314 habitantes del Estado de México, 4.5 millones están en dicha dinámica económica, lo que representa el 56.9 por ciento del total de mexiquenses.

En esta clasificación se encuentra el trabajo no protegido en la actividad agropecuaria, el servicio doméstico remunerado de los hogares, así como los trabajadores subordinados que, aunque trabajan para unidades económicas formales, lo hacen bajo modalidades en las que se elude el registro ante la seguridad social.

Comercio informal

De los 4.5 millones, 2 millones 608 mil 363 mexiquenses se dedican principalmente al comercio informal, un millón 744 mil 853 son hombres y un millón 321 mil 750, son mujeres.

Para este sector de la población es complicado seguir a cabalidad las recomendaciones y medidas por la Jornada Nacional de Sana Distancia, implementadas por el Gobierno federal y estatal, luego de que fue decretada la fase 2 por la contingencia sanitaria del COVID-19, toda vez que, el desempeño de sus actividades requiere esencial y necesariamente de la interacción con personas, clientes y consumidores, es decir, el trabajo desde casa y la distancia social son impensables, especialmente si el tiempo establecido es de cuatro semanas, del 20 de marzo al 20 de abril.

Meseros, cocineros, taxistas, boleros, paleteros, y vendedores diversos son algunos de los miles de trabajadores, que, al no contar con un sueldo fijo, sufren los estragos de la emergencia sanitaria por el COVID-19.

Bajas en las ventas: bajas en los ingresos

Para Esther Campiran, el escenario se complica conforme pasan los días. Dueña de una cocina económica, que en días normales suele tener 40 comensales, ha pasado a tener solo tres clientes al día, lo cual consideró como preocupante.

“Este negocio lo pusimos mi esposo y yo con nuestros ahorros, de aquí comemos nosotros y la señora que nos ayuda en la cocina. Desde que empezó lo del coronavirus las ventas empezaron a caer, no hemos cerrado porque dependemos de los que vendemos”.

Esther señala que en un día normal registraban 3 mil pesos por las ventas en promedio, el día que solo atendieron a tres comensales, las ventas fueron de menos de 300 pesos.

Afirma que, aunque la comida para llevar y el servicio a domicilio son la opción inmediata, la situación les causa incertidumbre. “Ahorita lo que vamos a hacer es ofrecer esos servicios y ahorrar, ahorrar lo más que se pueda para poder mantenernos”.

Bares y restaurantes

Otro de los sectores que han resultado afectados ante la contingencia por COVID-19 y la Jornada de Sana Distancia es el de restaurantes, bares y esparcimiento, pues aunque, en un inicio se permitía el funcionamiento de los mismos, llevando a cabo las medidas higiénicas y sanitarias a cabalidad, como mantener un metro y medio de distancia entre una mesa y otra para evitar la aglomeración de comensales, la sanitización diaria de los lugares varias veces al día y el uso de gel antibacterial, por mencionar algunos, las condiciones cambiaron luego de que, el 23 de marzo pasado, el gobernador Alfredo del Mazo Maza anunció el fortalecimiento de las medidas de aislamiento y con ello la suspensión de actividades en bares, cantinas, discotecas, video bares, centros nocturnos, centros botaneros y cerveceros, así como restaurantes bar.

En el caso de los establecimientos cuya actividad principal sea la preparación, venta o expendio de alimentos y bebidas no alcohólicas, solo se permite su venta en la modalidad de entrega en el lugar o a domicilio.

100 mil empleos en pausa

Al respecto, el presidente de la Asociación de Bares y Restaurantes (Asbar) en el Estado de México, Patricio González Suárez, informó que, en territorio mexiquense hay 76 mil negocios dedicados a alimentos y bebidas, de los cuales dependen 380 mil empleos.

Detalló que, de ellos, aproximadamente un 30 por ciento han cerrado y el otro 70 por ciento continúa dando servicio a domicilio y para llevar.

Asimismo, estimó que son 100 mil los empleos que están en pausa debido a la contingencia por coronavirus.

Meseros

En este sector los empleos de meseros, cocineros, hostess, y encargados de valet parking son los más afectados. González Suárez señaló que los meseros regularmente ganan el salario mínimo (738 pesos por seis días, considerando uno de descanso) y su ingreso mayor son las propinas (de mil a 2 mil pesos semanales), por lo que mientras que sus lugares de trabajo permanezcan cerrados, dejarán de generar dicho ingreso.

Samuel Hernández, tiene 25 años, trabaja como mesero en un bar de la capital mexiquense, y en enero pasado nació su primer hijo. La situación actual lo ha obligado a pedir dinero prestado con sus familiares y amigos para hacer frente a las semanas que se avecinan sin trabajo.

“Nos llega la desesperación porque nos cerraron la fuente de trabajo y no tenemos de dónde poder llevar el sustento para nuestras familias, yo tengo una esposa y un hijo que mantener, no solo yo, todos los que nos dedicamos a esto. Muchos también somos meseros en fiestas o eventos sociales, pero ahorita la gente ya no está haciendo eventos, tenemos que buscar qué hacer porque no nos podemos quedar de brazos cruzados”.

Sanciones

Cada municipio determina sanciones especificas contra quienes no acaten el cierre de los establecimientos.

Las determinaciones anunciadas por el gobernador mexiquense fueron formalizadas con la publicación del Acuerdo por el que se establecen las medidas preventivas y de seguridad en materia sanitaria para evitar el posible contagio del COVID-19, en la Gaceta de Gobierno estatal, misma en la que se estipulan los medios de apremio establecidos el artículo 19 del Código de Procedimientos Administrativos local, mismos que van desde la amonestación y multas de 10 a 100 días de salario mínimo, es decir, de mil 230 a 12 mil 300 pesos, así como el auxilio de la fuerza pública, entre otros.

Cabe señalar que, aunado a ello, cada municipio determina sanciones especificas contra quienes no acaten el cierre de los establecimientos, por ejemplo, el cierre del comercio y la cancelación de la licencia (San Mateo Atenco), 10 UMAS, equivalente a 867 pesos (Metepec). En el caso de Toluca, el alcalde, Juan Rodolfo Sánchez Gómez, informó que, por el momento, en la demarcación no se llevarán a cabo sanciones a los establecimientos comerciales, para evitar abusos y posibles actos de corrupción.

Otros sectores afectados

Entre los múltiples trabajos que se ven afectados están los taxistas –tradicionales y de plataformas digitales–; vendedores en mercados; empleadas domésticas; repartidores; dueños y empleados de tiendas de abarrotes, misceláneas, tortillerías, rosticerías; por mencionar algunos.

Policías

Policías, bomberos, Ministerios Públicos, y operadores del Transporte público también salen a cumplir con sus labores para brindar servicio a la ciudadanía, y en el caso de los elementos policiacos a dotarlos de seguridad.

Datos de la Secretaría de Seguridad (SS) del Estado de México indican que los 16 mil efectivos desplegados en la entidad laboran con normalidad, mismos que se van turnando de acuerdo a los roles previamente establecidos.

En el caso de Toluca, son más de 3 mil los operativos que continúan en las calles, incluidos los cadetes de la Academia de Policía.

El ayuntamiento informó que, además se encuentran laborando 417 trabajadores de recolección de residuos y 135 trabajadores activos de limpia. Cabe destacar que 50 colaborares adscritos a la Dirección General de Servicios Públicos están dedicados a la sanitización de espacios en territorio toluqueño.

A los trabajos anteriores deben sumarse aquellos que laboran en las tiendas de autoservicio y de conveniencia.

“Vivir al día”

Martín García forma parte del sector vulnerable de la población en caso de contagio por COVID-19, tiene 65 años y su medio de subsistencia es la venta de paletas de hielo.

“Yo ya estoy grande, a mí ya no me dan trabajo y no me puedo quedar en mi casa, tengo que salir a la calle, aquí en la calle está mi trabajo. Yo vivo al día, ahora que no hay escuelas no he vendido bien, luego con lo de la enfermedad menos. Dicen en la tele que nos cuidemos, que no salgamos, pero hay que salir, hay que echarle ganas y trabajar hasta que podamos seguir”.

Aunque la comida para llevar y el servicio a domicilio son la opción inmediata, la situación les causa incertidumbre.

Formales que deben seguir

No solo el sector informal de la economía no puede mantenerse aislado y quedarse en casa, hay empleos que, aunque son formales, por la naturaleza de sus actividades deben seguir laborando e interactuar con la población o con otros colaboradores.

“Parece un cliché el que repitamos constantemente frases como: ustedes que pueden, quédense en casa, pero es real, los profesionales del sector salud quisiéramos resguardarnos en casa con nuestras familias y no es posible porque a eso nos dedicamos, a salvar y cuidar a la gente que se enferma”: Andrés Sánchez, enfermero del Hospital para el Niño, en Toluca.

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