LA REVUELTA DE LOS JUSTOS

Un outsourcing regulado, hacía una competencia democrática

El día de hoy nos enteramos que un grupo de empresarios se reunieron con el Senador Ricardo Monreal, presidente de la Junta de Coordinación Política a efecto de solicitar que el “outsourcing” no sea eliminado. Esto además en el contexto de los próximos trabajos del Parlamento Abierto que tendrá verificativo para analizar las ventajas y desventajas de esta figura, así como su mejora regulatoria.

Como ya lo he señalado en columnas anteriores, el outsourcing o tercerización, es una herramienta que nació con la finalidad de que las empresas concentren sus esfuerzos, tanto económicos como humanos, con la finalidad de realizar sus objetivos específicos para los cuales fueron creadas y no distraer en consecuencia recursos en labores o tareas para las cuales no fueron creadas.

Esto por lo tanto genera una especialización en la actividad de producción y que, ante la necesidad de empresas de realizar diversas actividades, contrata entonces a un tercero para llevarlas a cabo.

Así es como la tercerización provee a las empresas de personal de limpieza, seguridad, telefonistas, mensajeros, choferes, etc.

Una empresa que entonces tiene su principal función el proveer de personal de limpieza a otras, tendrá capacitación específica en esta área a sus empleados, tendrá esquemas de operación que puedan tener como resultado efectividad y calidad en sus procesos, esto gracias a la referida especialización.

En consecuencia, la empresa que contrate a este agente tercero, no tendrá que desgastarse en procesos que no conoce, y por tanto perder recursos económicos en este proceso, dejando atrás el “echando a perder de aprende”, concentrando sus esfuerzos en las labores que si lleva a cabo de manera cotidiana y respecto de las cuales conocer, ha mejorado y obtiene ganancias.

Entonces, la tercerización vista desde este punto, es una herramienta que permite a las empresas facilitar su desempeño, especializarse y crear nuevos empleos, entre otros beneficios.

No obstante en México la figura de la tercerización conocida comúnmente como “outsourcing”, también ha sido mal empleada por empresarios con la finalidad de evadir o simular derechos laborales individuales y colectivos y no pagar impuestos de manera debida. Lo que también ha generado críticas a este modelo empresarial, y que en un sector ha sido de tal nivel que pugnan por su desaparición.

Me gusta el posicionamiento el senador Monreal, que no desaparezca esta herramienta pero que sea sometida a examen, donde pueda por una parte, permitirse esta contratación de terceros especializados por parte del empresariado, y por otro lado, que no sea un mecanismo para violar los derechos de los trabajadores y el daño a la hacienda pública.

No perdamos de vista que además, este debate se da en el contexto de la recién ratificación del tratado T-MEC, lo que implica que necesariamente debe proveerse a los empresarios mexicanos de las herramientas legales que les permitan su operación y funcionamiento de manera eficaz.

El desarrollo económico, no necesariamente debe ser sinónimo de abusos a los trabajadores, ni fraude a la hacienda pública.

Pues al final, lo que el pueblo de México ahora reclama, es que todos ganemos.

Octavio Martínez Camacho

Abogado Penalista, socio del despacho HMSC.

www.hmsc.mx

 

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