Línea Fifí 

La revolución a caballo y en tren

 Por Martín de J. Takagui

La historia está documentada y es una realidad que la Revolución Mexicana se hizo a caballo y en tren, que los mexicanos de hace 109 años no contaban con infraestructura suficiente que hoy México vive en los tiempos de la modernidad y mucho de ello, es producto del movimiento social de inicios del siglo pasado.

El tradicional desfile deportivo que, por décadas fue para reconocer a quienes se destacaron en disciplinas físicas desapareció con la llegada de la cuarta transformación y sin duda este desfile causó una buena sorpresa a los mexicanos, a quienes vimos el paso de los jinetes y quienes pudimos apreciar a “Petra”.

Sí Petra, la locomotora de vapor revolucionaria que fue exhibida en la Plaza de la Constitución durante el desfile de conmemorativo del inicio de la Revolución Mexicana, considerada por la actual administración federal, como “la tercera transformación de la vida pública de México”.

Sin duda una celebración sin precedente, nunca antes se había visto en nuestro país un desfile ecuestre, en el que participaron dos mil 700 jinetes, con sus respectivos equinos, todos ellos aludiendo a los diferentes pasajes del proceso revolucionario.

Carros alegóricos, escenificados, como siempre, por el Ejército Mexicano, con gran talento, creatividad y realismo que nos transportaron a lo largo de dos horas, hasta las épocas de nuestra historia nacional.

En esta Línea Fifí hemos comentado que si la s tres transformaciones que preceden a la del presidente Andrés López Obrador son la Independencia en 1910, la Reforma de 1857 y la Revolución de 1910, se trata de movimientos que, por la vigencia de sus logros, se han extinguido.

De ahí las preguntas que surgen desde nuestras imaginaciones: ¿Por qué la necesidad de innovar en la conmemoración de un movimiento que ha perdido vigencia, desde el punto de vista del gobierno en turno, ofreciendo un festejo sin precedentes, con el que pasará a la historia el presidente de la República?

Se trata de una cabalgata nunca antes vista, pero más que eso, una cabalgata que representó a todos los estados del país y cuyos bridones tuvieron que se trasladados desde diversas entidades del país.

Desde el inicio de esta administración, la austeridad republicana llevó a programar y exigir la reducción de gastos en diversas áreas de la administración pública, llevando al extremo de la eliminación de las guarderías, la eliminación de los contratos por honorarios del personal operativo del gobierno, quienes mantenían a la administración pública en funcionamiento.

Aunque la reducción de los salarios de los altos funcionarios es una decisión acertada, pero en muchos casos no aceptada, también se concretó, entre muchas otras acciones de austeridad, como los grandes esfuerzos para eliminar la corrupción.

Pero otra de las preguntas, quizás una de las más importantes: ¿quién o qué institución hizo las inversiones monetarias para trasladar a los caballos desde su lugar de origen hasta la capital, quién pagó los uniformes de cada uno de los participantes en el desfile y cuánto costo este desfile, para el cuál se debió haber invertido en toneladas de alimento para los equinos y para su atención, a fin de mantenerlos saludables y en condiciones”.

¿Cuál fue el objetivo de realizar una celebración revolucionaria de tales magnitudes, por qué invertir, transformar y exaltar con tal ímpetu un movimiento, que produjo gobiernos a los que hoy la cuarta transformación critica, lincha y busca eliminar de la historia nacional?

Las respuestas quizás no vengan de los protagonistas de la cuarta transformación, pero por lo pronto hay que analizar las preguntas y esperar que las respuestas salgan a la luz.

Sigamos por la Línea Fifí.

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