Madres reclusas: lo que dicta la ley contra la realidad cotidiana

Toluca

Especialistas urgen a visibilizar la maternidad en prisión y mejorar las condiciones para madres e hijos. 

Karina Villanueva

En México hay más de 500 niñas y niños que viven en prisión con sus madres, de ellos 60 habitan en prisiones del Estado de México, según datos de la Comisión de Derechos Humanos (CNDH) y de la Secretaría de Seguridad (SS) estatal; sin embargo, la Organización Civil Reinserta estima que son más de 700.

El Diagnostico Nacional de Supervisión Penitenciaria 2019 de la CNDH, alerta que, estos pequeños han nacido, crecido y se han desarrollado dentro de un ambiente adverso, donde se ven obligados a vivir bajo las restricciones y normas que viven sus madres, propias de un Centro Penitenciario.

Saskia Niño de Rivera, directora general de Reinserta, afirmó que es momento de empezar a ver las cárceles de nuestro país como algo que compete a toda la población, no solo a las autoridades, el Estado o los familiares de los reclusos.

Aplicación de la Ley

En este sentido, recordó que el año pasado, Reinserta solicitó a las autoridades federales y estatales que se aplique la Ley Nacional de Ejecución Penal (LNEP), debido a que señaló, en México las condiciones en las que se encuentran los menores que viven en las cárceles del país no son las idóneas.

Al respecto, la doctora Martha Isabel Ángeles Constantino, investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex), aseveró que, aunque existe la Ley de Ejecución Penal, en la mayoría de los penales del país, no se aplica, ni se cuenta con los requerimientos mínimos que la misma señala.

“En los penales mixtos observamos que, las condiciones no son las mismas para hombres y mujeres. Nos damos cuenta que las dinámicas no tiene absolutamente nada que ver con la ley, la legislación nos habla de derechos humanos, condiciones adecuadas, pero, en la realidad es otra cosa”.

Refirió que, la LNEP contempla que los centros penitenciarios deben garantizar a los menores: zonas para esparcimiento, una buena alimentación y servicios de salud y de educación de acuerdo a su edad.

La especialista informó que, el 70 por ciento de los pequeños que viven en los penales, son de niños que nacieron ahí, y que fueron concebidos en una visita conyugal, en una relación amorosa con un reo en prisiones mixtas, o en una relación sexual con un custodio. Precisó que, aunque no hay una estadística que sea confiable en su totalidad, por la migración de madres y menores de un penal a otro.

Antecedentes

En junio de 2016 se expidió la Ley Nacional de Ejecución Penal, la cual establece en su artículo 10, los derechos de las mujeres privadas de su libertad en los Centros Penitenciarios, en el mismo se establece que las mujeres reclusas pueden conservar la guardia y custodia de sus hijos menores de tres años. Además, las mujeres privadas de la libertad deberán recibir la alimentación adecuada y saludable para sus hijos, acorde con su edad y sus necesidades de salud con la finalidad de contribuir a su desarrollo físico y mental, en caso de que permanezcan con sus madres en el Centro Penitenciario.

La edad máxima permitida para que las niñas y niños estén con sus madres en prisión es de 3 años de acuerdo con la LNEP; sin embargo, según la doctora Ángeles Constantino, la edad varía depende de cada penal y de las condiciones de autogobierno y/o corrupción de cada centro.

Diagnostico CNDH

El Diagnostico Nacional de Supervisión Penitenciaria de la CNDH señala que, se ha evidenciado que, en gran parte de los centros mixtos, existen carencias constantes de áreas para atender las necesidades de las mujeres y brindarles una estancia digna y segura, al igual que a sus hijas e hijos.

Revela que estos espacios en general no reúnen las condiciones mínimas requeridas para atender sus necesidades, al carecer de instalaciones tales como: comedores, patios, talleres, aulas escolares, estancias infantiles, o espacios para la visita familiar e íntima, lo que impide que la población penitenciaria femenil tenga acceso a las actividades necesarias para una reinserción social efectiva.

La CNDH refiere que, actualmente en 17 Entidades Federativas ya se cuenta con al menos un centro femenil. Destaca la apertura del Centro Femenil de Nezahualcóyotl, Estado de México, el cual permitió cerrar el Centro Penitenciario y de Reinserción Social Femenil de Otumba, ya que, aun siendo específico para mujeres, por su condición y longevidad (más de 90 años) resultaba no apto, dado que no cumplía con los estándares necesarios para la vida digna en reclusión.

La Comisión indica que estos diagnósticos son útiles para proporcionar los datos que permitan a las diversas autoridades del ámbito penitenciario atender de forma especializada el tema de la mujer en prisión, en conjunto con sus hijos, de conformidad con las llamadas Reglas de Bangkok.

Penales mexiquenses

El diagnóstico de la CNDH expone que, el Centro Penitenciario y de Reinserción Social Femenil Nezahualcóyotl Sur, tiene una capacidad para 413 reclusas, mismo que fue calificado con 7.06.

Mientras que, el Centro Preventivo y de Readaptación Social “Santiaguito”, en Almoloya de Juárez, mismo que es mixto, reporta una capacidad de 372 reclusos(as) y una calificación de 5.49.

En promedio se tiene una calificación de 7.63 en penales femeniles y 6.47 en penales mixtos, los penales de la entidad mexiquense, están por debajo de la media.

Otros estudios

El Instituto Belisario Domínguez del Senado de la República sobre los menores que viven con sus madres en los Centros Penitenciarios señala que, la Ciudad de México, Veracruz, Guerrero, Tamaulipas, Chiapas y el Estado de México son las entidades con mayor cantidad de menores de 6 años viviendo con sus madres en prisión.

Una de las consecuencias que viven los niños de madres que están encerradas es la situación de invisibilidad, es decir, niños que despiertan con sus madres, pero aislados de la sociedad.

Al respecto, la investigadora de la UAEMéx reflexionó que, cuando los niños están dentro de las cárceles, no conocen espacios verdes, no conocen a los animales, y tienen una convivencia distinta a los demás menores. “Si los niños van a estar ahí, al menos que su educación, su alimentación y sus necesidades sean las necesarias”.

¿Qué sucede con los niños que cumplen tres años y deben salir de los centros de reclusión?

Existen alternativas en donde un familiar puede atenderlo o cuidarlo y quedar bajo su custodia, pueden ser entregados a una institución de asistencia social.

Edades permitidas para los niños en penales del EdoMéx:

  • Centro Preventivo y de Readaptación Social Ecatepec: 3 años
  • Centro Preventivo y de Readaptación Social Santiaguito: seis meses de edad
  • Centro Preventivo y de Readaptación Social Chalco: 4 años
  • Centro Preventivo y de Readaptación Nezahualcóyotl Bordo de Xochiaca: 4 años
  • Centro Preventivo y de Readaptación Social Tlalnepantla: 5 años

La directora de Reinserta informó que la Organización lleva a cabo un Modelo de Atención para mujeres madres y sus hijas e hijos en prisión, el cual incluye la dignificación de espacios dentro de las cárceles para crear lugares de maternidad que sean libres de violencia para los niños en contacto con el sistema penitenciario.

“Se busca implementar un estilo de cuidado que incluya desarrollo integral, habilidades de crianza, habilitación laboral, habilidades para la vida y mejoras en el ambiente penitenciario”.

Avances EdoMéx

En 2019, la Subsecretaria de Control Penitenciario de la SS estatal, Informó que para mejorar las condiciones de internamiento de las mujeres privadas de la libertad y las niñas y niños que viven con ellas, se separó el Módulo 11 femenil del Centro Penitenciario Varonil “Santiaguito”, así como la instalación de un andador que permitiera llevar alimentos y servicios de manera segura al citado módulo y canalizar a su visita familiar, evitando el contacto de Personas Privadas de la Libertad femeninas con la población varonil.

Aunado a ello, la adecuación y mejora de espacios para cocina y comedor; en el área de maternidad se consideró la adecuación y habilitación de espacios para madres con bebés y niños menores de 3 años, instalando camas individuales, cuneros, baños y reparación de estancias, así como la implementación de un taller de costura. La SS estatal aseveró que dichas acciones se llevaron a cabo en su totalidad.

Saskia Niño de Rivera, destacó que, el Penal de Nezahualcóyotl tiene dormitorio especial para maternidad y para niños en prisión, así como espacios lúdicos, un centro de desarrollo infantil, una videoteca, y áreas de trabajo.

Análisis

En este sentido la investigadora de la UAEMéx señaló que el tema de la maternidad en reclusión es controversial, sobre todo si se analiza qué es lo que un niño necesita.

“¿Qué es lo más importante en la primera infancia, la presencia de mamá o un espacio adecuado? ¿Qué se vaya a vivir con una familia que no lo quiere?, hay situaciones negativas y riesgosas, pero observamos también abuelos amorosos, familias que los adoptan o gente que los protege. Hasta los 3 años un niño necesita la presencia de su madre porque esa es la forma en la que logran vincularse con el mundo y adquirir la capacidad de volverse seres sociales”.

La especialista consideró que es necesaria una intervención de la sociedad civil a través de núcleos de acción, así como la medición de las acciones y un análisis respecto a cómo se canalizan los recursos para los Centros Penitenciarios y su funcionamiento.

 

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