Manifestaciones feministas, la lucha por ser escuchadas

De enero a julio del presente año se contabilizaron 563 delitos de feminicidio, es decir, 80 casos al mes, de acuerdo a cifras del SESNSP.

Karina Villanueva García

Cada día, dos mujeres son víctimas de feminicidio en México. También cada día, son más las voces que piden un alto a la violencia contra las mujeres, un alto a los feminicidios, a las desapariciones, a las agresiones sexuales, psicológicas, físicas y recientemente a los ataques de quienes condenan que las mujeres decidan manifestarse.

El pasado 16 de agosto, miles de mujeres marcharon en la Ciudad de México para manifestarse en contra de la violencia y agresiones al género femenino; la protesta rebasó las expectativas pues luego de 15 días sigue generando posturas a favor y en contra de la misma, especialmente por la forma en que se llevó a cabo y por hechos suscitados en la marcha, como la presencia de infiltrados, agresiones a periodistas, y daños a los espacios públicos.

No hubiera tenido los alcances mediáticos

Expertos en el tema coinciden en que, de no haber sido por estas condiciones, la manifestación no hubiera tenido los alcances mediáticos y las reflexiones derivadas de la misma.

La protesta surgió tras una manifestación previa para exigir justicia por el caso de una adolescente de 17 años que denunció que cuatro policías preventivos de la Ciudad de México la violaron la madrugada del 3 de agosto cuando regresaba de una fiesta, en dicha ocasión las manifestantes llegaron a las oficinas de la Secretaría de Seguridad Ciudadana, donde aventaron escarcha  y diamantina de colores al titular de la dependencia, Jesús Orta, y rompieron la puerta de la sede de la Procuraduría capitalina.

“México no ha estado al margen de los movimientos feministas de Nueva Zelanda, Europa y Estados Unidos; además del pedir la participación de las mujeres políticamente, se habla del derecho de la mujer sobre su sexualidad, lo cual molesta y altera a la iglesia y a la sociedad conservadora”: Martha Isabel Ángeles Constantino, especialista de la UAEMéx.

Feminicidios este año

Cifras del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) señalan que, de enero a julio del presente año, en México se contabilizaron 563 delitos de feminicidio, es decir, 80 casos al mes, lo que representa 2.6 casos al día. Además, mil 610 mujeres han sido víctimas de homicidio doloso.

Las cifras son frías, parecen solo números que cambian cada mes en la incidencia delictiva, algunas veces incrementan, otras bajan y otras más se mantienen en el promedio ordinario; sin embargo, cada uno de los delitos es una historia de una mujer agredida, violentada, violada, y en el peor de los casos asesinada. De las historias se cuenta poco, en la mayoría de los casos pasan a ser parte de la estadística y de las carpetas de investigación que las Fiscalías o Procuradurías acumulan.

Al respecto, el titular de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (Codhem), Jorge Olvera García, respaldó el movimiento #NoMeCuidanMeViolan y señaló que se trata de un reclamo legitimo por la indiferencia, la impunidad y la persistente violencia contra las mujeres.

“Lo realmente importante no es que se dañen edificios públicos o que se realicen pintas, o que se le aviente diamantina a un funcionario público, yo considero que lo realmente importante es que la escalada de violencia en contra de las mujeres se mantiene al alza en este país”: Erick Toledo Villalpando, maestro de la UAEMéx.

Antecedentes

La doctora Martha Isabel Ángeles Constantino, especialista en temas de violencia e investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), señaló que, para entender el fenómeno de las marchas feministas, es necesario revisar la historia.

Detalló que, el feminismo surgió como movimiento donde se fundamenta el principio de igualdad de derechos entre los dos sexos en Europa, Estados Unidos y Nueva Zelanda en 1848 y 1893, ello para solicitar que las mujeres sean partícipes de la vida pública en cuestiones de derecho al voto.

El segundo momento, explicó, se da en el siglo XX en el Reino Unido y Estados Unidos y más tarde en España, por el derecho a poder usar pantalón, a trabajar y ser respetada. “El feminismo no solamente ha abogado por la igualdad entre hombres y mujeres, sino también ha abogado por hacer visibles las desigualdades. Actualmente hay una corriente muy fuerte que aboga por la equidad, y no solamente para la mujer, sino para los desprotegidos, el feminismo no solamente defiende a las mujeres, sino a los indígenas, niños y ancianos”.

“Me parece que la violencia ha sido asignada tradicionalmente a los hombres, es un derecho político de la masculinidad, pero no de la feminidad, (…) parece que las mujeres no tenemos derecho a indignaros y manifestarnos”: Martha Isabel Ángeles Constantino, especialista de la UAEMéx.

Feminismo en México

Refirió que, en México, el feminismo surge en Yucatán a finales del siglo XIX; posteriormente entre 1914 y 1920 surgió un proyecto feminista donde las mujeres exigían la participación política, entre las líderes de la época se encuentran Elena Torres, Atala Polaca y Elvia Carrillo.

Una segunda ola dijo, se presenta en 1968 con el Movimiento estudiantil, donde se suman las exigencias por el derecho a decidir por la salud reproductiva. “El movimiento feminista nunca ha tenido descanso, a partir de 1970 a la fecha, está el Movimiento de la liberación de la mujer, el Colectivo de mujeres y lucha feminista, Mujeres en acción solidaria, entre otros”.

En 1979, abundó surge el Grupo Autónomo de Mujeres Universitarias (GAMU), cuya fuerza radica en el centro del país.

Ángeles Constantino destacó que, debe haber una puntualización importante entre igualdad y equidad, aunque alertó, las voces en contra, son alarmantes, pues denotan la estigmatización de estereotipos hacia el género femenino.

Métodos pacíficos

La especialista consideró que en los métodos pacíficos el hecho de quemar, romper o trasgredir no es aceptable; sin embargo, dijo, que es la única forma en que se voltee a ver al movimiento feminista y se les haga caso.

“Si marchan en silencio y llevan mantas, sigue siendo la misma historia; no se justifica el vandalismo, están violentando el patrimonio; creo que estamos viviendo por la superficie y tendríamos que ver a fondo, me parece que, a través de la violencia, las feministas tuvieron un gran logro, incluso donde participaron muchos hombres”.

La investigadora puntualizó que, no se puede exigir justicia a través de la injusticia.

Opiniones masculinas

Sobre las opiniones en contra de las manifestaciones de las feministas por parte del género masculino, la especialista indicó que, las protestas rompen con el pensamiento lógico de que una mujer debe ser educada, dulce, amable y educada.

“No estamos juzgando el facto, estamos observando y tratando de comprender la naturaleza humana y el cansancio, la decepción y el hartazgo que las lleva a esos límites, un hombre no puede ver eso; hay hombres que apoyan, hay hombres feministas, hay otro que creen que es un espectáculo y show y se burlan porque no están viendo a las mujeres o niñas violadas o desaparecidas”.

Consideró que es difícil definir quién tiene la razón, ya sea los hombres, las mujeres o los externos, por lo cual dijo, es difícil tener una empatía al 100 por ciento con una u otra ideología.

Señaló que dicha empatía se vería de manera directa cuando el caso sea de primera mano, es decir, con familiares o amigas cercanas. “Me parece hasta cierto punto idealista, siempre nos vamos a encontrar con confrontaciones”.

La especialista consideró que en la medida en que se presenten agresiones, represiones y violencias en este tipo de manifestaciones, se puede derivar en actos más violentos, por lo cual señaló deberían marcarse límites al respecto.

Violencia causa y violencia efecto

Al respecto, el maestro Erick Toledo Villalpando, de la FCPyS de la UAEMéx, afirmó que, es vital dimensionar la naturaleza del fenómeno, mismo que dijo, es reactivo, toda vez que aseveró, en el país siguen violentando y asesinando mujeres de manera creciente.

“Estamos hablando con crímenes que tienen que ver con la violencia de género, entonces los reclamos de estos grupos han ido pasando de la denuncia, a la petición, hasta llegar a esta exigencia que para algunos sectores suele ser vista como radical o incluso como violenta”.

Explicó que la violencia causa es la escalada de odio y agresiones contra las mujeres, y que las recientes movilizaciones tienden a generar actos considerados como vandálicos, cuando ese no es el fondo del problema.

Señaló que no se debe desviar la atención de lo realmente importante, es decir, que la violencia de género y los crímenes de odio se mantienen de manera creciente. En este sentido afirmó que si no hubiera irrupción y radicalismo no estarían en el foco de atención.

“Solo por eso estamos hablando del tema, si estos contingentes de activistas hubieran salido con una pañoleta blanca o de manera pacífica o silenciosa, hubiera sido nota de un momento o de un día y se olvidaba el asunto, hoy se sigue hablando y debatiendo en el espacio público en función de este tipo de manifestantes”.

Manifestaciones son justificadas

Aseveró que más allá de si son válidas o no las manifestaciones feministas, estas son absolutamente justificadas en función de que es un reclamo, un grito de desesperación y de ya basta en contra no de una violencia doméstica, o de una violencia menor, “estamos hablando de asesinatos todos los días”.

“Todos los movimientos reivindicatorios de cualquier índole, entrañan una posibilidad de tornarse en escenarios violentos, y puede existir la posibilidad de que existan infiltrado que pretendan desvirtuar el movimiento”.

Señaló que, las voces en contra están enfrascados en un orden social de género y que el proceso cultural arraigado no se cambiará de la noche a la mañana. “Nuestro machismo hetero patriarcal nos conduce a esta condición”.

Finalmente, la activista mexiquense, Diana Arango, consideró que, la única forma en que todos los ojos estén puestos sobre el movimiento feminista es alzar la voz “fuerte y constante”, pues de lo contrario, nadie hablaría del tema.

“Son cuestiones culturales que nos han rebasado, y tenemos la cifra más alta en América Latina en feminicidios (…) el llamado sería que reflexionen que todo tenemos familiares, la situación del país se va a gravando, la cuestión es hacer conciencia, nosotras no estamos en una “guerra de géneros”, para nada estamos peleando con os hombres”.

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