Morena pendiente

Martha González

Este fin de semana Yeidckol Polevnsky dijo que su partido pedirá sendas prórrogas al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y al Instituto Nacional Electoral (INE) para que sea en julio del año que viene cuando se lleve a cabo la elección interna de Morena.

Dice que los tres meses que señala el Tribunal en su sentencia no serán suficientes para reponer el proceso interno y tampoco alcanzan para actualizar el padrón, que fueron los dos ordenamientos que recibieron de los órganos electorales.

Así las cosas, en breve veremos a Morena en proceso de credencialización o algo parecido para limpiar el padrón, que era una de las grandes exigencias de la militancia. Lo primero, decían, es saber cuántos somos y dónde estamos.

Parece que se les va a cumplir el deseo y de ellos mismos dependerá que no les den atole con el dedo, porque perfectamente cabe la manipulación en este tipo de ejercicios.

Luego, está la necesidad de reponer los procesos, el nacional y los locales, que se han postergado ante el desorden en el que se convirtieron las asambleas en los estados.

Esperemos que en siete meses y medio pueda el órgano electoral interno organizar una contienda sana, clara, cuyos resultados sean incuestionables, porque en buena medida de eso depende el futuro de ese partido. Sin una elección confiable no tendrán credibilidad, es claro.

Sin embargo, la otra parte de la que depende el futuro de Morena es el cambio de estatutos, con lo que le darían forma de partido al Movimiento Regeneración Nacional y de eso ya nada se dijo.

Según Yeidckol, por ahora se prevé que los órganos directivos de Morena -que vencen el 20 de noviembre- permanezcan hasta la siguiente elección, además de que a finales de noviembre continuaría como fecha tentativa para el Congreso Nacional, pero todavía está en veremos.

Total, hasta ahora, nada decidido en Morena y mientras, el desorden gobierna.

Disculpas

Dice el presidente Andrés Manuel López Obrador, en una más de sus faltas de congruencia, que la prensa que criticó al gabinete de seguridad por la pifia y el desastre en Culiacán, tras la detención y liberación del hijo de El Chapo.

La incongruencia está en que el presidente asegura que en su gobierno no hay censura y que se respeta la libertad de expresión, mientras que ataca feroz a cualquiera que disienta con él, en eso sí no distingue entre amigos y enemigos.

A López Obrador claramente le afecta la crítica desde los medios de comunicación, pues todos los días se lanza contra ellos y los ha convertido en uno de sus clientes favoritos para denostar.

Lamentamos decírselo señor presidente, pero la belleza está en defender la libertad de expresión incluso cuando no estamos de acuerdo con esas expresiones.

Así pues, como la prensa suele ser crítica y señalar los errores de los gobernantes, cosa que hicimos en el pasado y ganaremos en el futuro, tendrá que acostumbrarse o tener paciencia, porque difícilmente tendrá esas disculpas, que seguramente se acumularán bastante en seis años de gobierno.

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