Mujeres que no quieren ser madres, estigmatizadas por la sociedad

Enfrentan rechazo social debido a que están en contradicción a una norma que lleva implantada desde hace siglos, esto al establecer que “las mujeres deben ser madres”.

Laura Velásquez

Erica está a punto de cumplir 44 años, desde que era pequeña, dijo, no se veía como mamá, de hecho, señaló que no era de las niñas que jugara a la casita. Se casó a los 18 años, empezó a trabajar en el centro de la Ciudad de México, se divorció y a los 25 incursionó en el espectáculo en las relaciones públicas, 10 años después dejó de vivir en casa de su padre en el oriente del Estado de México y en la actualidad, habita sola un departamento en la Colonia Roma, no desea ser madre y aseguró que, el crecimiento profesional es más importante que tener hijos.

“Tengo sobrinos y los quiero mucho, pero no deseo tener hijos propios, me gusta mi independencia, no necesito cuidar a nadie. Muchos de mis conocidos critican que les diga que no necesito un niño en mi vida, me dicen que soy egoísta, que quién me cuidará cuando esté grande, pero trabajo y ahorro para que en un futuro pueda pagar el lugar que requeriré para que me cuiden en el asilo”, platicó.

Eri, mencionó que le ha costado lidiar mucho con el estigma social, con lo que ya está establecido o lo que mucha gente cree que lo está e incluso, hasta su familia le reprocha no procrear, sin embargo, asegura que en la actualidad el nivel de vida que posee no podría tenerlo si tuviera un hijo, cuestión que le dicen que está mal, pero ese tipo de comentarios no la hacen que cambie de opinión, aseguró.

Señaló que no sólo la familia, la pareja o las amistades ejercen esta presión, sino también los profesionales de la salud de ambos sexos, que llegan a comentarles, por ejemplo, que si un útero no da hijos, da tumores o a usar frases como “se te está acabando el tiempo”, “si esperas más, no vas a poder”, “te vas a arrepentir”, recordó.

“Yo sí me siento orgullosa cuando manifiesto mi posición y nunca me ha preocupado lo que puedan pensar de mí. Es mucho peor tener un hijo por obligación que por deseo real. Mi decisión es personal. La crianza de los hijos es en solitario. En un país como México, decirle no a la maternidad tiene consecuencias, genera angustia, pero éstas no son razones suficientes como para cambiar de opinión”, reafirmó.

Mujeres NoMo

Ella es una de las mujeres que en estos últimos años decidieron atreverse a desafiar el mandato de género encarnado en la maternidad y en su lugar, priorizar otros estilos de vida. Se les conoce como las mujeres NoMo, por la abreviatura en inglés de Not Mothers, “No Madres”, féminas que, por decisión propia, no quieren ser mamás porque la no maternidad gana terreno en sus planes.

Datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), basado en datos generados por la Encuesta Nacional sobre Discriminación, desde 1960 a la actualidad, revelan que la Tasa Global de Fecundidad ha ido a la baja, pasó de siete hijos promedio a dos, especialmente en mujeres que viven en contextos urbanos y tienen una mayor preparación educativa.

Son identidades femeninas emergentes que priorizan sus proyectos personales y profesionales a la maternidad. La acusación de “egoístas” no las inhibe ni las atemoriza; por el contrario, las reafirma: “Sí, primero yo y mis deseos, y ahí no entra la maternidad”, hizo hincapié, Erica.

Enfrentan rechazo social

Itzel Hernández Lara, profesora investigadora de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM), destacó que, para este grupo la maternidad se vuelve una elección y no un destino natural, ya que actúan bajo la premisa de la libertad y marcan un cambio con respecto a las construcciones sociales que plantean que las mujeres deben ser madres por naturaleza ya que son dotadas de una matriz, varios, etc.

La experta expresó que, las mujeres NoMo enfrentan rechazo social debido a que están en contradicción a una norma que lleva implantada desde hace siglos, esto al establecer que “las mujeres deben ser madres”, por lo que en el momento en que una persona que por libre decisión y elección dice que no va a ser mamá, es sumamente estigmatizada, rechazada e incluso, reciben comentarios en los que las acusan de ser egoístas.

Agregó que la maternidad es una condición que pareciera que enaltece a las mujeres, por ello, el hecho de que no quiera aceptarlo está en contra de todo un orden social, de género, patriarcal y tradicional, sin embargo, esta oposición la calificó como válida sobre todo en este contexto en el que el crecimiento profesional, los estilos de vida, la pequeña familia en la que en ocasiones no se contempla un hijo debe ser aceptada.

Mujeres NoMo en México

En México, también hay mujeres NoMo y aunque no hay suficientes estadísticas oficiales en las que se hable de este sector, de acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID), realizada por el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI) en 2009 y 2014, este grupo representó el 10 por ciento de la población. De ese porcentaje que ha reportado desinterés por la maternidad, un 46.9 por ciento pertenece a la clase media y un 27.5 por ciento tiene un alto poder adquisitivo; en cuanto a la escolaridad, más de 50 por ciento cuenta con preparatoria, estudios técnicos o licenciatura.

Precisó que no hay más estadísticas que indaguen en las razones por las que deciden no procrear, existen las cifras de los índices de fecundidad y de hijos nacidos vivos, los cuales, han descendido significativamente en el país, indicadores que podrían revelar en primera opción que las mujeres tienen menos hijos, ya que en años pasados quien era adre debía tener varios niños o por lo menos tres y en la actualidad, las que sí optan por embarazarse ya tiene cambios en su forma de pensar. “Ya no son los hijos que Dios me mande, sino los que puedo mantener, los que decido tener”, dijo, lo que se encamina a la política encaminada al control de maternidad. Sin embargo, están las que deciden no ser madres por cuestión de infertilidad.

Esta presión social sobre las mujeres NoMo se pone en práctica mediante los discursos predominantes y los estereotipos que traen consigo, por lo que se les califica de “incompletas”, “egoístas”, “frías” o “inmaduras”.

La experta en masculinidades y feminismo, reconoció que seguramente a lo largo de la historia han existido muchas mujeres que han decidido no ser madres, pero no lo externan por miedo a lo que pudieron pensar de ellas. Pero en la actualidad ya se manifiesta esta elección y se da a conocer a la familia, lo que surge en respuesta a un cambio educativo fuerte, porque son mujeres que empiezan a alzar su voz.

Elección de la maternidad

Dado este panorama, la investigadora universitaria, hizo hincapié en que la elección de la maternidad en la actualidad, obedece a los derechos sexuales y reproductivos, es decir, una mujer decide cuantos hijos tener o si decide no tenerlos, ejerce un derecho que no debería estar a disposición ni debe ser juzgado.

Recordó que juzgar a las mujeres NoMo tiene relación a la concepción que hay alrededor del cuerpo de la mujer, el cual, desde tiempos remotos se ha calificado que debe dar vida, al que le chiflan, al que manosean, al que usan, a no ser un cuerpo propio, situación contraria al cuerpo del hombre, cuya identidad está mayormente definida con la individualidad.

“Las mujeres han sido socialmente educadas y asociadas a que su cuerpo no es suyo, sino que ha sido construido para los demás. Entonces, una mujer que decide no ser madre, que decide sobre su propio cuerpo que opta no ser madre, está contraviniendo las lógicas y construcciones sociales, que se tienen que enfrentar y en las que tenemos que trabajar para que se cambien porque son susceptibles a ser modificadas”, dijo.

Embarazos adolescentes

Por su parte, Liliana Oropeza, médico ginecólogo obstétra, reconoció que entre más educación y preparación profesional tienen las mujeres, menos hijos llegan a procrear. No obstante, en México, aún prevalece el discurso de que lo mejor que le puede pasar a una mujer es tener hijos.

Destacó que esta idea deja varias consecuencias, ya que mientras disminuye la tasa de fecundidad en mujeres que viven en contextos urbanos y gozan de una mayor preparación educativa, el país enfrenta un problema de salud grave por la tasa elevada de embarazos adolescentes, propiciado por los estereotipos, los abusos contra ellas y el rol de ser madres.

De acuerdo con la Secretaría General del Consejo Nacional de la Población (SGCONAPO), la reducción de la tasa de nacimientos de 77 a 70.5 por cada mil mujeres entre 2014 a 2018, representa una disminución en este periodo de 35 mil 342 nacimientos de madres adolescentes.

Sin embargo, en lo que respecta a la tasa de niñas y adolescentes de 10 a 14 años, según el CONAPO, tuvo un aumento entre 2012 y 2015, año de implementación de la Estrategia Nacional para Prevenir el Embarazo No Planificado (ENAPEA) incremento que pasó de 1.9 nacimientos por cada mil niñas en 2012 a una tasa de 2.1 en 2015, las que equivalen a 10 mil 377 y 11 mil 448 nacimientos, respectivamente. No obstante, México ocupa el primer lugar en Latinoamérica y el segundo en el mundo en tasa de embarazos de niñas y adolescentes causadas por violencia sexual, relaciones sin protección o por matrimonios forzados.

Derivado de este panorama, se califica como grave creer que las mujeres que eligieron no ser mamás tienen un problema de amor propio o no son capaces de amar a alguien más, ya que a partir de los estereotipos de género lo que ha tocado por obligación a las mujeres desde que son pequeñas es cuidar a otros.s

Tiempo empleado

Según el INEGI, las mujeres destinan la mayor parte de su tiempo a tareas domésticas, de cuidado de sus hijos o de otros familiares; en cambio, los hombres destinan únicamente entre cinco y ocho horas a la semana a dichas tareas. De este modo, ante la falta de igualdad y equidad, se puede comprender con más facilidad por qué quienes tienen las condiciones y las posibilidades deciden no ser madres.

FOTO: vix.com

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