Norma 035, más allá del estrés laboral

Además del estrés, existen otros riesgos como: las adicciones, la violencia o mobbing laboral, enfermedades, entre otros.

Karina Villanueva

Estrés, ansiedad, angustia, enojo, irritabilidad, baja productividad, agotamiento, cansancio, insatisfacción y frustración, son solo algunas de las características que suelen presentar los trabajadores que se encuentran en una situación desfavorable en su entorno laboral.

El pasado 23 de octubre, entró en vigor la NOM-035-STPS-2018, la cual busca mejorar las condiciones psicosociales en las que se desempeñan los trabajadores en México. Con su implementación, las organizaciones tendrán que demostrar que cuentan con una política de prevención de riesgos psicosociales y evaluaciones de entorno, así como acciones documentadas para prevenir y solucionar riesgos.

Antecedentes

La norma se dio a conocer en octubre de 2018 para que el sector productivo tuviera el tiempo suficiente para planear, diseñar, y posteriormente ejecutar, señaló Jorge Díaz Galindo, oficial mayor de la Confederación de Trabajadores de México (CTM).

Más que una norma anti estrés

Precisó que además del estrés, existen otros riesgos como: las adicciones, la violencia o mobbing laboral, las enfermedades de tipo sexual, factores nutricionales, liderazgos y relaciones negativas de trabajo, excesos en las cargas de trabajo, falta de controles en los procesos productivos, insuficiencias de apoyo social, falta de equilibrio entre trabajo y familia,  falta de conocimiento en el trabajo, nula prevención de la violencia familiar, falta de información y comunicación, insuficiente o nula capacitación y adiestramiento, así como las acciones que inhiben el sentido de pertenencia de los trabajadores a la empresa, y el diseño inadecuado de los puestos.

“Una vez que detectemos y erradiquemos esos factores, vamos a crear un ambiente favorable, esto ya está demostrado, en otros países y en México, en las empresas que han implementado lo que se conoce como el salario emocional, la productividad se ha incrementado en un 33 por ciento”.

Díaz Galindo explicó que, por salario emocional se entiende: horarios flexibles, trabajo desde casa, impulso a la carrera profesional, guarderías, días libres para los empleados por su cumpleaños, y beneficios contractuales, entre otras, aunque reconoció son escasas las empresas que lo llevan a cabo.

“Quien lo implementa lo mejora y lo percibe, al incrementar su productividad la empresa incrementa sus utilidades, y el trabajador mejora su salud. Es una norma que beneficia a directivos, propietarios y trabajadores”.

Prácticas que inciden en calidad de vida

Datos del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) señalan que existen prácticas que inciden en la calidad de vida de los trabajadores, tales como: flexibilidad de tiempo y/o espacio, balance familia y trabajo, salud y bienestar, movilidad, e inclusión de género.

Según el IMCO, las empresas con más opciones de balance vida-trabajo son mejor evaluadas por sus trabajadores, lo cual se puede traducir en menor rotación de personal y mayor compromiso de los colaboradores.

Ante la entrada en vigor de la NOM-035, el IMCO propone a las organizaciones:

  • Realizar autodiagnósticos para conocer las necesidades del personal.
  • Explorar opciones de flexibilidad que puedan transformar la vida de los trabajadores.
  • Crear un área dentro de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social que dé asesorías a empleados y empleadores con respecto a la aplicación de la NOM-035.

Acciones en 2019

Jorge Díaz Galindo detalló que, de octubre hasta que finalice el 2019, las empresas deben establecer por escrito y difundir en el centro de trabajo una política de prevención; identificar que trabajadores fueron sujetos a situaciones traumáticas y severas, así como difundir información entre los trabajadores, y crear un mecanismo de quejas al interior de la empresa como ejercicio de retroalimentación; promover y realizar actividades de tipo deportivo, cultural y de prevención de adicciones.

Importancia en el EdoMéx

Al respecto, Teodoro Martínez Castillo, integrante del Consejo Coordinador Empresarial del Estado de México (CCEM), consideró que, al ser una entidad donde hay más de un millón 694 mil 805 empleos (con corte a septiembre de 2019), la NOM-035 es de vital importancia, pues indicó que, con más de 65 mil contratos colectivos de trabajo, es necesario prever las acciones que se llevarán a cabo.

“La Norma 35 considera el diseño y aplicación de políticas internas en las unidades de trabajo como factores de riesgo psicosocial, quejas, detección y canalizaciones medicas de los trabajadores y difusión de políticas de una salud laboral”.

Dijo que, si bien se cuenta con un año para su aplicación efectiva, se debe comenzar con las reuniones permanentes con las áreas de recursos humanos y las áreas sindicales para detectar algún factor de riesgo.

Señaló que, en promedio, para la aplicación de cursos y la implementación de las disposiciones legales, se estima un costo desde los 8 mil 500 pesos, hasta los 155 mil 500 pesos.

Recordó que, según la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), México es el tercer país con las jornadas laborales más largas, 2 mil 257 horas por trabajador, cuando la media señala mil 757.

Avance en la vida laboral

En este sentido, Seth García Morales, consultor en psicología organizacional, explicó que los lineamientos de la NOM-035 se habían previsto con anterioridad en la Ley Federal de Trabajo; sin embargo, aunque se menciona la salud mental, no existía algún mecanismo que obligará a las empresas a llevar a cabo dichas actividades, por lo cual consideró que su implementación representa un avance importante.

“La OMS ya había considerado los problemas de salud en las empresas como una situación de riesgo psicosocial, si la norma se lleva a cabo de manera adecuada los beneficios pueden ir en dos partes, para la empresa y para los trabajadores”.

Detalló que, para la empresa el beneficio va en la reducción de costos en los sistemas de salud y en el ausentismo, por lo tanto, habrá una mejora en la productividad; mientras que, en el trabajador, es muy probable que el colaborador se sienta más satisfecho con su trabajo y, en consecuencia, su rendimiento será mejor.

“Ello también deviene en condiciones de salud más positivas como la prevención de enfermedades cardiovasculares, de trastornos digestivos, o aquellos relacionados con un estrés crónico; además habría un equilibrio emocional con lo que la persona se vuelve más asertiva”.

García Morales puntualizó que, en esta primera etapa de aplicación de la norma, no es necesario invertir en capacitación, pues dijo, las tareas de prevención son sencillas de implementar, y que las normas de seguridad y salud son claras.

“La Norma tiene muchas críticas y áreas de oportunidad; sin embargo, lo positivo es que ya se está haciendo algo para mejorar la salud mental, eso es aplaudible, es un inicio y con el tiempo, se irán dando resultados. Es complicado porque la Secretaría del Trabajo no se va a dar abasto revisando estas normas a los miles de empresas en el país, pero el solo hecho de que exista la norma, hizo que muchas empresas y patrones volteen a ver a sus empleados en cuanto a su salud mental”.

De la teoría a práctica

Carlos García, quien labora en una de las empresas del Parque Toluca 2000, consideró que, la norma valdrá la pena, siempre y cuando, se lleve a la práctica.

“Que no sea una norma más, que sea certificada y revisada periódicamente por la Secretaría del Trabajo porque las demás normas que están escritas y definidas, al no ser supervisadas pierden el impacto”.

Lamentó que, muchos de los trabajadores ven repercusiones de salud y familiares a consecuencia de las condiciones laborales adversas, tales como desigualdad en actividades y salarios, es decir, no tener el mismo sueldo que otros colaboradores que hacen el mismo trabajo.

“Hay condiciones laborales que están fuera de lo normativo, se exige mucho tiempo de pie; mucho tiempo sentados; no hay programas de rutinas para descanso; no hay tapetes anti fatiga; no hay ergonomía; no hay capacitación, pese a que está establecido en los contratos colectivos de trabajo; hay merma en la autoestima por el maltrato psicológico de los patrones; los incentivos son insuficientes, muchas veces hay competencia desleal, favoritismo y nepotismo; los puestos no se determinan por el nivel de competencias, sino que se otorgan por favoritismo o compadrazgo”.

Consideró que, debería haber una instancia autónoma donde se puedan denunciar situaciones laborales adversas, e incluso de forma anónima, para evitar represalias.

 

Frase 1: “No se trata solamente de una norma “anti estrés”, sino que tenemos que identificar todos los riesgos psicosociales, qué factores están influyendo en la salud del trabajador, pero también en la baja productividad; más que anti estrés debe ser una norma pro productividad y pro competitividad”: Jorge Díaz Galindo, oficial mayor de la CTM.

Acciones en 2020

Díaz Galindo recisó que, entre las acciones a implementar el próximo año destacan: identificar y analizar factores de riesgo, practicar exámenes médicos a los trabajadores y llevar a cabo programas de control.

Sanciones

El oficial mayor de la CTM, informó que las sanciones pueden llegar hasta los 5 mil salarios mínimos, es decir, 535 mil pesos por no cumplir con el reglamento, aunque puntualizó, ello será después de cinco inspecciones, es decir, si en la sexta inspección a la empresa o centro de trabajo se determina que no se cumple la norma, se aplicará la sanción.

FOTO: wrmx00.epimg.net

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