Pobreza orilla a niños a dejar la escuela para trabajar

Reportaje

Laura Velásquez

Expuesta al calor, la inseguridad, accidentes y demás, así vive Rosita, una pequeña de 11 años que trabaja junto con su hermana como vendedora de dulces y gelatinas sobre Avenida Venustiano Carranza en Toluca. Tenía infección en los ojos, platicó que le dolían con la luz, no la podían llevar al doctor porque debe juntar dinero y una vez que sea así, podría ir. Sí tiene papás, pero ellos laboran como limpiaparabrisas en el cruce de Heriberto Enríquez y Las Torres, no han podido encontrar un trabajo estable. No les alcanza el dinero y tuvo que dejar la escuela para ayudar a su familia a obtener ingresos, la familia migró de Chiapas a la Ciudad de México, pero en el camino decidieron quedarse en la capital mexiquense.

La Comisión Económica para la América Latina y el Caribe (Cepal) a través del Informe de avance sobre el progreso y los desafíos regionales de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, reveló que México es el segundo país de América Latina y el Caribe con mayor prevalencia de trabajo infantil. Un total de 2 millones 217 mil 648 niños, niñas y adolescentes trabajan, lo que equivale a un 7.5 por ciento de la población infantil del país. Esto lo coloca como el segundo país con más casos, solo por debajo de Brasil y arriba de Perú.

También, según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cerca de 2.5 millones de niños y niñas trabajan en México. De esta cifra el 88% lo hacen en condiciones no permitidas por las leyes que protegen a los menores. La misma OIT permite el trabajo de jóvenes de al menos 15 años que no desarrollen actividades peligrosas o que vulneren sus derechos a la educación, protección, salud y esparcimiento.

36% no asisten a la escuela

De acuerdo con el Módulo de Trabajo Infantil de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (MTI-ENOE, 2013), en 2013 existían 2.5 millones de personas de 5 a 17 años de edad que trabajaban; 15% tenía entre 5 y 11 años de edad, equivalentes al 2.4% del total, muy por abajo de la edad mínima legal de 15 años. En las áreas rurales, 3.25% de los niños y niñas de 5 a 11 años trabajaba, mientras que en las áreas urbanas 1.85% lo hacen. Esta situación tiende a crecer con la edad, ya que para el grupo etario entre 5 y 9 años era de 1.4% en 2013, mientras que para el grupo entre 14 y 17 años era de 20.3%. Respecto a las condiciones laborales, se reportó que 46% de las niñas, niños y adolescentes ocupados no reciben ingresos por su trabajo y que 29% trabaja más de 35 horas a la semana.

Por su parte, el diagnóstico del Programa de Atención a Jornaleros Agrícolas refiere que, en el año 2013, cerca de 773 mil 300 niñas, niños y adolescentes entre 5 y 17 años trabajaban en el sector agropecuario, situación que se agrava porque 36% de las niñas y niños que trabajan no asisten a la escuela. Por ello, es necesario reforzar la atención a este grupo de población.

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) del 2017, revela que, de las 32 entidades, el Estado de México se encuentra en el sitio 22 con el 8.8 por ciento de los niños, niñas y adolescentes trabajan. Los mismos datos señalan que a nivel nacional, el 6.4% de los niños, niñas y adolescentes sólo trabajan en ocupaciones no permitidas; 4% sólo hacen quehaceres domésticos y 0.7% realizan ambos tipos de trabajo. Asimismo, es más frecuente en los niños que en las niñas y en entornos menos urbanizados que en las áreas más urbanizadas.

Viven en pobreza

En México, la mitad de la población infantil y adolescente viven en pobreza. Esta es una de las principales causas que los lleva a realizar actividades económicas para cubrir sus necesidades básicas y apoyar a su familia. Las afectaciones a su desarrollo son mayores si el trabajo lo realizan fuera de sus comunidades y sin el acompañamiento familiar.

La titular de la Procuraduría de Protección a las Niñas, Niños y Adolescentes en el Estado de México, Cristel Yunuen Pozas Serrano, precisó que en el Valle de Toluca han detectado una gran cantidad de migrantes tzotziles. Tan solo en la franja de Zinacantepec hacia Lerma en el trayecto de las Torres han hallado 76 niños y hasta familias enteras que laboran de manera informal y sin seguridad, sin embargo, son casi nulas las denuncias por niños que trabajan, lo que genera incertidumbre.

“Si la familia necesita recursos, lo más fácil es poner a trabajar a todos los miembros de la familia. El tema es muy complicado porque los papás, los primos, los hermanos, todos ya están trabajando en la calle”, dijo.

Reconoció que, no hay cifras actualizadas sobre el trabajo infantil, a pesar de que es un problema que existe, ya que son personas, titulares de derechos que necesitan una vida libre de violencia, con desarrollo en todas sus capacidades como ser humano. Sin embargo, reconoció que se naturalizan situaciones de violencia o vulneración de derechos como el trabajo infantil, en la que un pequeño deje de jugar por trabajar.

Señaló que, en la entidad no han detectado denuncias de que haya niños que trabajen en el campo o en otros sectores. No obstante, destacó que existe el trabajo permitido, pero este no debe estar divorciado de las labores de la escuela ni del juego o la distracción sana.

Entidades que concentran los casos

En México se culpabiliza a los padres de familia por el trabajo infantil, aun cuando también se reconoce que el problema se origina por cuestiones estructurales como la pobreza, así lo revela la «Encuesta Nacional de México 2011 – Percepciones sociales sobre trabajo infantil», elaborada por el Programa Internacional para la Erradicación del Trabajo Infantil (IPEC) de la OIT, el cual, revela contradicciones entre las percepciones y la realidad, así como la evidencia la carencia de información sobre el tema.

En esta señala que el 53% de la población en el país considera que el concepto de trabajo infantil se refiere a las actividades laborales efectuadas por niños, pero no percibe aspectos de explotación.

Aproximadamente el 24% de los trabajadores entre 5 y 17 años se concentra en tres entidades: Estado de México, Jalisco y Puebla. El 52.8% se distribuye en la cuarta parte de los Estados: además de los anteriores, Michoacán, Veracruz, Guerrero, Chiapas y Guanajuato. Mientras que el 23.8% de los niños y las niñas de México entre 5 y 13 años que trabajan reside en Puebla, Jalisco o Guerrero. El 52.6% se reparte en estos Estados y Michoacán, Oaxaca, Estado de México, Guanajuato y Veracruz.

La Convención sobre los Derechos del Niño establece “el derecho del niño a estar protegido contra la explotación económica y contra el desempeño de cualquier trabajo que pueda ser peligroso o entorpecer su educación, o que sea nocivo para su salud o para su desarrollo físico, mental, espiritual, moral o social”. El Convenio número 182 de la OIT sobre las peores formas de trabajo infantil reconoce que proteger a las niñas y a los niños requiere de respuestas integradas que incluyen empleos y trabajo formal para sus padres y medidas de protección social que les ayuden a mantener a las niñas y a los niños en la escuela.

Abandono escolar

Derivado que una de las razones por las que la población infantil abandona la escuela para trabajar, es la falta de recursos para cubrir sus gastos y ayudar a generar ingresos para la familia, la Secretaría de Educación del Estado de México (SEDUC), informó que en lo que va de la actual administración estatal, se han reducido los índices de abandono escolar. El nivel en el que más se presenta esta situación de deserción es durante la transición de secundaria a preparatoria, lo cual, es considerado uno de los grandes desafíos del sistema educativo en la entidad.

La misma dependencia, precisó en la secundaria de 36 mil 231 alumnos que abandonaron el ciclo escolar 2016- 2017, se pasó a 31 mil 093 en el ciclo 2017- 2018, una diferencia de 5 mil 138; es decir, actualmente 96.5 por ciento de los estudiantes mexiquenses que inician secundaria continúan con sus estudios.

Para el nivel medio superior, en el ciclo escolar 2016-2017 abandonaron sus estudios 96 mil 011 alumnos, para el ciclo escolar 2017- 2018 se redujeron las cifras, con 13 mil 403 alumnos menos, detalló la dependencia.

Para algunos padres de familia, el trabajo en los negocios propios ayuda a que los niños valoren lo que cuesta obtener ingresos, pero esto no debe estar peleado con la escuela ni mucho menos interferir con el crecimiento sano, ni labores en casa, mucho menos debe poner en peligro la vida de los mismos. Así pasa con Isaí, Axel y Evelyn, quienes trabajan en compañía de sus padres en uno de los mercados más visitados de la capital mexicana, sitio en el que se mezclan con el aroma de las rosas, margaritas, astromelias, girasoles en el pasillo de las flores

Isaí y Axel de 9 y 12 años, respectivamente, son originarios de Villa Guerrero, ellos cada viernes después de la escuela viajan con sus papás en camionetas de redilas que acondicionan con cobijas para pasar la noche en el mercado y para transportar la mercancía que ofrecerán al día siguiente. En cambio, Evelyn de 12 años, trabaja los sábados ocasionalmente con su mamá en el puesto de flores de su abuela. Todos los niños ayudan a su familia, los padres de los mismos reconocen que esto lo hacen solo un día a la semana, salen de la rutina y ayuda a que sean hábiles con las cuentas.

“Yo le pago 100 pesos para que ella se motive, pero no es el hecho de los 100 pesos, sino que también ella aprenda una labor, un oficio”, afirmó Norma, madre de Evelyn.

Erradicar el trabajo infantil

La Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) solicitó el levantamiento de datos para el Módulo de Trabajo Infantil (MTI), a finales de 2019. A partir de los resultados trabajarán en una política encaminada a erradicar el trabajo infantil. La dependencia informó que buscará obtener información actualizada sobre la situación del trabajo infantil en México para conocer en qué zonas geográficas y grupos poblacionales se deben concentrar los esfuerzos.

Para la Organización Internacional del Trabajo (OIT), los infantes de 5 a 11 años no deberían realizar ningún tipo de actividad laboral; los de 12 a 14 años únicamente podrían trabajos ligeros que no perjudiquen su salud o desarrollo y no impidan su asistencia escolar; a partir de los 15 años señala que pueden tener un trabajo regular, siempre y cuando no sean actividades peligrosas.

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