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Cantos de guerra en el Congreso

Martha González

Ayer el Congreso mexiquense inició el primer periodo del segundo año legislativo y cada fracción parlamentaria, como es costumbre, fijó su postura.

Llamó la atención la intervención de Maurilio Hernández, uno de los más duros que se le ha escuchado en relación con la oposición, a la que acusó de oponerse a la transformación.

Señaló que las inercias contra el cambio han aletargado los procesos legislativos, lo que ha originado retrasos en proyectos esenciales, como la reestructuración del OSFEM.

Lo cierto es que era de esperarse que las transformaciones que pretende Morena, en particular los relacionados con la austeridad y la restricción de gastos, no serían bien recibidos.

Desde el inicio de esta legislatura, cuando los diputados fueron los primeros en sentir los efectos de la austeridad, el descontento no fue menor.

Quienes llegaban al Congreso, algunos en su segunda vuelta -no todos consecutiva-, esperaban ciertas condiciones laborales que luego no se hicieron realidad, debido a las restricciones presupuestales dictadas por Morena.

Entre otras cosas, perdieron buena parte de los ingresos que esperaban, millones de pesos de los recursos del PAC, con los que se hacían promoción personal, en el mejor de los casos -valdría la pena que investigara el nuevo OSFEM en qué terminó todo ese dinero-.

Además, trabajan más porque hay más sesiones, tanto en comisiones como en el pleno.
Total, a nadie sorprende que los nuevos diputados no estuvieran muy contentos, incluidos algunos de Morena y sus aliados.

Sin embargo, cuando Maurilio Hernández empezó y su grupo parlamentario empezaron a atentar contra cotos de poder más allá de la Legislatura, las cosas se pusieron realmente tensas.

Así las cosas, obviamente no ha sido fácil ni lo será. Los líderes del resto de las bancadas no se opusieron a que Maurilio Hernández permanezca al frente de la Junta de Coordinación política, pero por lo visto eso no significa que están en los mejores términos.

Para los dos años que le faltan a la Legislatura, habrá aún muchos desencuentros. Por ejemplo, está pendiente la reforma electoral que, para empezar, incluya la pretensión de disminuir las prerrogativas a los partidos.

Tal vez por eso aprovecha Maurilio Hernández la oportunidad para recordarles a sus compañeros el compromiso que adquirieron con la población cuando obtuvieron la diputación, pero también para dejarles en claro que no cederá, que estos son nuevos tiempos y más les vale cooperar.

Así pues, las cosas todavía se van a poner más interesantes.

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