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Industria peligrosa

Martha González

Ayer, en reunión con empresarios, el alcalde de Toluca, Juan Rodolfo Sánchez Gómez, dijo que la recicladora de pet “Recicla tu Mundo” que se incendió el fin de semana en San Pablo Autopan no cumplía con las condiciones mínimas de seguridad ni con permisos.

Según el alcalde, cuando el personal del ayuntamiento se acercó a solicitar permisos y hablar con el personal a cargo del lugar, el argumento para no tenerlos fue que suponían que era asunto que debían resolver con el gobierno estatal.

La cosa es que ni con una autoridad ni con la otra habían hecho trámite alguno ni cumplían con la reglamentación.

Las consecuencias son obvias, pues el lugar se consumió por completo. Por fortuna no hubo víctimas y las pérdidas fueron sólo económicas. Sin embargo, no puede dejarse de lado el riesgo que este incidente significó.

Lo peor es que María de Lourdes Medina Ortega, lideresa de la Concaem, dijo que al menos el 25 por ciento de la industria instalada en el Estado de México opera en la misma precariedad, sin planes de protección civil ni permisos de funcionamiento. El 47 por ciento de los giros comerciales están en las mismas condiciones.

Ante semejante declaración no queda más que preguntarnos dónde están las autoridades.

La aspiración es que con el Dictamen Único de Factibilidad –DUF-, mejorarán estas condiciones, pues se supone que este documento -que deberá expedir la Comisión Estatal de Factibilidad- reunirá las evaluaciones técnicas en materia de protección civil, medio ambiente, salud, desarrollo urbano, vialidad, comercial automotriz y vivienda.

Suena estupendo el plan, pero por ahora es sólo eso, una utopía, pues todavía están pendientes las reglamentaciones necesarias para poner este mecanismo en funcionamiento. La respuesta de la autoridad es que están trabajando en ello, así que hay que esperar.

Mientras tanto, sería muy bueno que las autoridades municipales se pusieran a trabajar en este tema, pues lo han dejado de lado. Protección Civil es un área a la que poca importancia le dan y mucho menos inversión. Falta capacitación, personal, herramientas y equipo, cosas que sólo salen a relucir en los peores momentos, cuando hay emergencia. Además, las inspecciones y las sanciones escasean.

Ante este panorama, lo mejor es rezarle a todos los santos, porque parece ser la única protección a la que nos podemos atener si vivimos cerca de zonas comerciales o industriales.

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