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Dudas

Martha González Aguilera

Los colectivos feministas parecen haberse tomado el fin de semana de descanso, a pesar de que habían prometido que intervendrían las sedes de la CNDH en todo el país y por lo tanto se esperaban movilizaciones para sábado y domingo pero más o menos discurrieron en calma.
Sin embargo, en el Estado de México, nos quedamos con muchas dudas acerca de lo ocurrido en Ecatepec el viernes pasado, cuando las mujeres de las movilizaciones denunciaron haber sufrido violencia por parte de los ministeriales de la Fiscalía General de Justicia del Estado de México en el desalojo de las instalaciones de la Codhem en Ecatepec y luego se desataron una serie de acontecimientos interesantes. El primero, ver al gobernador Alfredo del Mazo confrontar la decisión y las formas de la fiscalía.
Sabemos que la FGJEM es ya independiente del gobierno estatal, sin embargo, no deja de ser inédito escuchar al mandatario estatal públicamente deslindarse de un asunto como este.
Luego de eso, el Comisionado de Derechos Humanos, Jorge Olvera, negó haber puesto una denuncia en contra de las feministas por la toma del edificio, aunque la fiscalía informó que su intervención respondió a ésta.
El visitador Víctor Delgado aceptó el viernes que lo que hicieron fue pedir a la fiscalía que tomaran las medidas precautorias para salvaguardar a los menores que estaban al interior del inmueble con las manifestantes, aunque no queda claro lo que pretendía con esto el organismo, dado que el esa no era la instancia adecuada para proteger a las feministas.
Total que al final de cuentas al Fiscal Alejandro Gómez Sánchez le tocó pagar los platos rotos cuando el Comisionado de Derechos Humanos, Jorge Olvera no se paró ni cerca del lugar para tratar de entablar diálogo con las manifestantes, en lugar de solicitar intervención policial.
El otro que no dio señales de vida fue el secretario general de gobierno, Alejandro Ozuna, que se supone tiene ojos y manos en todas las regiones del Estado. Su intervención hubiera sido buena idea para evitar que la lumbre llegara a los aparejos, literalmente, pues era obvio que el asunto rebotaría negativamente para el gobierno mexiquense, justo el día que el Ejecutivo federal visitaba la capital mexiquense.
Total, hay voces que aseguran que las protestas feministas eran una nube de humo para distraer la atención que se había concentrado en el presidente López Obrador y la guerra por el agua en Chihuhua. Aún si fuera cierto, el desastre del viernes en Ecatepec no tiene forma de justificarse, pues el desalojo no era imprescindible y hasta hubiera podido realizarse sin abusos, pero ahora el problema es mayor.

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