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Tiros de precisión…con mal tino

Martha González Aguilera 

Ahora sí la bancada de Morena está con todo buscando como hacer ruido contra el gobierno estatal, seguramente por la cercanía de las elecciones, aunque de pronto no ponen la suficiente atención a los detalles.
Y es que resulta que ayer el diputado de ese grupo parlamentario, Max Correa, logró subir al pleno y con votación positiva un exhorto al gobierno mexiquense para retirar la concesión al tramo Toluca-Atlacomulco de la de la Carretera Panamericana porque la considera ilegal.
El legislador, quien también encabeza la dirigencia nacional de la Central Campesina Cardenista (CCC), trae este tema desde hace tiempo, pues abanderó la causa de campesinos de la región, que llevan años solicitando la gratuidad del tramo carretero, un asunto justo que requiere atención, es verdad.
Sin embargo, el asunto es que el exhorto debería ser dirigido al gobierno federal, pues se trata de una obra que adjudicó la Secretaría de Comunicaciones de esa instancia a través de Banobras ya durante el gobierno de López Obrador.
Es una pena que los diputados locales tomen la defensa de casos trascendentes sin investigar de fondo ante qué instancia tienen que hacer las gestiones correspondientes para cumplir sus promesas Luego quedan mal con la gente y hasta se meten en líos con su máximos líder, el presidente, a quien no le hacen mucho favor con este tipo de expresiones, pero con eso de las pre pre campañas, pensarán que todo es válido.

La triste historia del avión

En otro capítulo del cuento del avión presidencial, el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, presumió ayer que todo había salido bien con la venta de boletos de la rifa del avión presidencial, sin avión, cuando lo cierto es que extrañamente la mayoría se vendieron poco antes del sorteo, lo que se prestó a malas interpretaciones.
Como sea, hubo entre los ganadores escuelas, hospitales y otras instituciones a las que seguramente les caerá muy bien el dinero, porque la carencias son muchas.
Mientras tanto, el Ejecutivo Federal se queda otra vez con el lío del aeronave entre las manos, pues deshacerse de él no será nada fácil.
La verdadera historia es que la compró Felipe Calderón en el último tramo de su gobierno y él mismo lo mando a adaptar con costo millonario. Como una especie de chiste de mal gusto lo dejó pendiente para que lo recibiera Enrique Peña, quien al enterarse del numerito, cuando ya era presidente, contrató una empresa especializada para que estudiara la forma de venderlo. La respuesta fue que el enorme aparato era imposible de vender, pues jamás se recuperaría ni lejanamente el costo, mucho menos sumando lo que se gastó para hacer las adecuaciones que solicitó su antecesor.
Así las cosas, López Obrador no fue el primero con la idea de venderlo, sólo que Peña Nieto asumió que lo menos costoso era utilizarlo y así lo hizo, mientras que nuestro actual presidente se decidió por la tragicomedia que hoy vivimos y que, seguramente, no tendrá un final feliz. Ya el tiempo lo dirá.

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