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Cambios de último momento

Martha González Aguilera

Vaya zafarrancho que se armó la semana pasada, el jueves, cuando los diputados aprobaron en el pleno del Congreso mexiquense un dictamen que luego resultó no ser el verdadero.
La diputada morenista Berenice Medrano Rosas, leyó un dictamen de reforma que debía ser votado y que ya había sido aprobado en comisiones. Se trataba de la propuesta de castigos con dos años de cárcel por agresiones físicas o verbales a personal de salud, médicos, enfermeras y todo aquel que labore en instituciones de salud públicas o privadas.
En ella, por primera vez, se conjuntaban una propuesta panista y una morenista. La aportación del albiazul era la parte que señalaba que las penas podrían llegar a 60 años de prisión por homicidio a este sector.
Así fue avalado el documento en comisiones, lo pasó Asuntos Parlamentarios, lo leyó Medrano Rosas en el Pleno, lo votaron los legisladores y, luego, simplemente el dictamen cambió.
No está claro en qué momento, en qué oficina ni mucho menos a manos de quién, pero la cosa es que los 60 años de sanción se extraviaron, junto con la posibilidad de los panistas de intervenir en la reforma.
Ya después, nadie sabe, nadie supo cómo quedó el dictamen final, ni siquiera los diputados que votaron.
Así un episodio más de la legislatura mexiquense, donde la mayoría morenista modifica las reglas, las reformas y los dictámenes a placer, como si fuera una cosa sin importancia.
Habrá que esperar a la publicación en la Gaceta, para enterarnos cómo queda la ley al final, porque los diputados tampoco lo supieron.

Férrea defensa

Mientras tanto, el fin de semana la senadora morenista, Martha Guerrero sigue con sus giras por territorio mexiquense para pedirle ayuda en la defensa del presidente Andrés Manuel López Obrador a la militancia y los simpatizantes de ese partido.
Dice la legisladora que al Ejecutivo federal lo quieren perjudicar la oposición, los conservadores, los medios, los enemigos del pueblo, los fifis y los que se sumen esta semana. Según ella, las críticas se deben a que el presidente está tocando los intereses de los poderosos, el mismo discurso diario de las mañaneras, pues.
Lo interesante es que los datos de López Obrador no deben ser muy halagüeños, porque esta campaña de defensa está bastante fuerte desde hace algunas semanas, solo que ahora le agregaron la mal lograda rifa del avión presidencial sin avión. Se están esforzando tanto por asegurar que fue un gran éxito que empezamos a pensar que todos los cachitos los compraron Morena y el gabinete.
En fin, que estas señales indican que ahora sí el presidente está preocupado, al menos un poco. A ver si hace algo más que mandar a sus huestes a defenderlo.

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