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Contaminación creciente

Martha González

Los incendios de esta temporada han causado estragos en el ambiente en el Estado de México y ahora tenemos contingencia ambiental en las dos zonas metropolitanas de la entidad, las más pobladas.

La contingencia se extendió al Valle de Toluca ayer, lo que tiene implicaciones importantes en la vida diaria de los ciudadanos.

El caso es que deberíamos estar más preocupados que solo un par de días, mientras dura la contingencia.

La ciudad de Toluca es el centro de las actividades del resto de los municipios de la zona metropolitana del centro del estado y en los cuatro meses recientes no tuvo la capital mexiquense un solo día con buenas condiciones ambientales.

Es decir, el problema de contaminación de Toluca se agravó con los incendios, pero no es la única condición que la provoca.

Si bien es imprescindible tratar de que el fuego no se siga multiplicando, eso es sólo inmediato, pero el problema de fondo es mucho mayor.

El Valle de Toluca y el Valle de México tiene problemas graves en esta materia, sin embargo, la atención se ha enfocado siempre sólo en la región metropolitana que comparte con la Ciudad de México.

Ya es momento de que las autoridades asuman que la calidad del aire es un peligro en el Valle de Toluca y que tomen cartas en este asunto, para empezar, de concientización de los ciudadanos, para que la aplicación de las medidas tengan mayor aceptación.

Ya se ha postergado por demasiado tiempo el Hoy No Circula para esta región y aunque ha sido muy criticado, ese programa ha servido por mucho tiempo para contener la contaminación en el Valle de México, así que vale la pena intentarlo.

Sin embargo, no es la única medida que debe aplicarse. Lo que hace falta es crear un programa amplio, que incluya protocolos de actuación, intervención en la industria y todo lo que sea necesario.

El Valle de Toluca  crece permanentemente, así que a contaminación no hará más que crecer, a menos que hagamos algo ya.

Contar desapariciones

El secretario de Justicia y Derechos Humanos, Rodrigo Espeleta, dijo ayer que las cifras de desapariciones en el Estado de México no están totalmente claras, pues unas estadísticas tiene el gobierno mexiquense, otras el federal y otras las ONGs que al tema se dedican.

Ese dato, más que un argumento para desestimar la gravedad del problema, debería ser un punto de alerta para el gobierno mexiquense.

Ya está claro, hay un acuerdo de todas las partes al respecto, que la desaparición es un problema grave en territorio mexiquense, tan es así que en conjunto trabajan familiares de víctimas, ONGs, el Ejecutivo y el Legislativo en la construcción de un marco legal para atender de manera adecuada el tema.

En este contexto, lo primero sería saber con precisión cuantas personas están desaparecidas en el Estado de México, con un expediente de cada caso, lo que anularía la politización del tema y nos pondría a trabajar en la realidad, tal cual sea.

Ojalá en esas reuniones de trabajo que tanto nos presumen de uno y otro lado, ese fuera un acuerdo que se convirtiera en una meta por alcanzar.

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