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Voluntad política

Martha González

Pese a todo lo que prometieron en campaña, resulta que a casi medio año de gobierno, los municipios no tienen aún ningún convenio de trabajo metropolitano firmado.

El problema parece ser que, pese a que la mayoría de los gobiernos municipales son morenistas, no hay suficiente voluntad entre los alcaldes para trabajar de manera conjunta.

Es decir, están dispuestos a hacer declaraciones tomarse la foto, pero a la hora de poner en práctica las cosas no consiguen coordinarse.

Este es un tema importante y por demás lamentable, pues lo cierto es que el trabajo metropolitano es de vital importancia para el desarrollo de los municipios y del estado en su conjunto, al menos para el desarrollo ordenado.

Si queremos que las ciudades dejen de crecer de manera monstruosa, que haya servicios adecuados y suficientes para todos, que las reglas de convivencia sean más claras y que el estado alcance mejores condiciones de vida para sus habitantes, todos, el trabajo metropolitano no puede ser ignorado.

De lo contrario, seguiremos reproduciendo cinturones de crecimiento en desorden que no dejan nada bueno.

Tan es así que la mayoría de los hoy alcaldes incluyeron este tema en sus promesas de campaña.

Sin embargo, a la hora de compartir recursos, responsabilidades y coordinar trabajo, no se consiguen acuerdos.

En el fondo, todo se debe a falta de voluntad política, pues los alcaldes suelen pensar en función de sus intereses y necesidades, en lugar de en las necesidades de los ciudadanos. Por cierto, de la sub secretaría de Desarrollo Metropolitano, nada se sabe.

Compromiso con la justicia

Uno de los grandes pendientes que el gobierno federal heredó de varias administraciones atrás es el de las desaparecidas de Juárez.

Estos dramáticos casos, que datan de antes de que la violencia derivada de la guerra contra el narco explotara, han sido reiterada y sistemáticamente ignorados por gobiernos panistas y priístas.

Los casos son demasiados y diversos, tanto que especialistas en la materia señalan que se pueden identificar más de un modus operandi pero en realidad no hay nada claro.

Las investigaciones están estancadas desde hace años y ni autoridades estatales, municipales ni federales han estado a la altura de las circunstancias.

Se han creado fiscalías especializadas, cuerpos investigadores y toda suerte de organismos gubernamentales para atender el asunto, pero aún así, las familias siguen sin saber qué pasó ni quienes fueron los responsables.

En muchos casos no hay cadáveres y en otros, fueron encontrados en circunstancias espeluznantes.

El tema ha dado para escribir libros, para películas, documentales y muchas, muchas denuncias que no han llegado a ninguna conclusión.

Incluso, muchas familias de las desaparecidas han resultado vejadas en el proceso de buscar justicia.

Hoy, estos casos se pierden entre los miles de desaparecidos que se han sumado en los años recientes y los cientos de feminicidios pendientes. Esperemos que esas víctimas y sus familias estén más cerca de recibir justicia, ya es el momento.

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