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Cambios en regionalización

Martha González

Los secretarios del gabinete de Del Mazo están ya despidiéndose de los alcaldes de los municipios que conforman las 21 regiones que estaban a su cargo por el programa de regionalización que ahora está cambiando de manera muy interesante.

Lo cierto es que esto puede verse como un simple cambio administrativo, sin embargo, podría tener un fondo político interesante que vale la pena analizar.

Primero, vale recordar que este programa fue creado por Arturo Montiel como gobernador. Él fue el primero en entender que un estado como el nuestro no puede gobernarse con una visión centralista, pues no solo su dimensión es enorme, sino también su diversidad, lo que hace que que cada región tenga particularidades y problemas muy distintos.

En aquel entonces resultó una gran novedad y hasta fue muy criticado dividir al estado en 12 regiones, pero con el tiempo demostró la utilidad que aportaba.

Luego, Enrique Peña lo llevó a 16 regiones y Eruviel Ávila a 21.

La idea era que cada secretario estaría a cargo de atender de manera directa las necesidades de su región, en contacto directo con alcaldes y diputados para gestionar lo que fuera necesario.

Así, el estado podría crecer al mismo ritmo desde cada región, pero además habría atención general a lo que sucedía en los municipios, en todos los ámbitos.

Obviamente tendría así una estructura política muy poderosa que resultó muy funcional, hasta que ya no.

En el sexenio pasado, hubo demasiada simulación, aunque no en todas las regiones. Los resultados son claros, donde los secretarios eran verdaderos operadores políticos, esencialmente en las zonas rurales, fue donde el voto priísta tuvo mejores resultados.

Hoy, pareciera que el gobernador se da cuenta de que dadas las circunstancias, poner a funcionar de manera adecuada esta estructura sería funcional y la pone en manos de Raúl Domínguez Rex, subsecretario de Desarrollo Municipal de la secretaría general de gobierno.

Por cierto, hijo del mítico líder de la CTC Leonel Domínguez Rivero, quien fuera uno de los grandes apoyos de Arturo Montiel, cuando su carrera iba en ascenso.

Raúl Domínguez está armando una interesante de red de operadores políticos que harán el trabajo de regionalización con él, entre los que está Marielena Barrera –muy cercana a Enrique Peña- o Sergio Mancilla, de Tlalnepantla.

Alfredo del Mazo tiene uno de los peores panoramas políticos que haya enfrentado un priísta mexiquense.

Un partido débil, Morena en la mayoría de los municipios, con mayoría en el Congreso y en el gobierno federal.

Sabe que Morena aspira a quedarse con el gobierno mexiquense en la siguiente elección y no puede quedarse con los brazos cruzados.

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