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Proceso costoso en Morena

Martha González

En Morena todo está de cabeza, al menos en el Estado de México y los grupos se preparan para la guerra por la dirigencia del partido en un par de meses. Esta es la prueba de fuego para cualquier fuerza política, la selección de líder.

Para este joven partido no es diferente y los llamados nativos intentan por todas las formas posibles mantener el control.

Se dieron cuenta –no tan tarde- de que abrir las puertas a todo el que quisiera entrar fue un error, uno que cometieron porque ni ellos mismos eran conscientes de la fuerza con la que arrasarían.

Si las elecciones fueran hoy, con el conocimiento y aprendizaje que les dejaron los comicios y estos primeros meses del año, seguramente no hubieran aceptado a gente como Juan Rodolfo Sánchez Gómez, Paty Durán, Gabriela Gamboa o Ruth Olvera.

Hoy saben de cierto que en esos municipios y todos los demás donde obtuvieron el triunfo hubieran tenido el mismo resultado  sin esos personajes, que hoy buscan a puerta de salida de Morena, pero desde una plataforma de poder, que ellos mismos les dieron.

En ninguno de esos municipios gobierna Morena, sino grupos panistas o de otros partidos.

En el caso de Naucalpan, por ejemplo, es un secreto a voces que es Manuel Espino quien toma las decisiones de cerca con la alcaldesa, Paty Durán.

Así las cosas, Morena ha decidido cerrar las puertas y por ahora no reciben ni a grandes ni a chicos, en definitiva no hay afiliación.

Esa es la razón por la que recientemente gente como Ana Yurixi Leyva y Trinidad Franco se sumaron al PT, no al partido lopezobradorista. El Partido del Trabajo se ha convertido en la puerta trasera de Morena.

En Toluca, la división entre el alcalde Juan Rodolfo Sánchez Gómez y su secretario del ayuntamiento, Ricardo Moreno parecen insalvables.

Mientras, las confrontaciones internas siguen y no son menores.

En el Congreso, el grupo de Ecatepec y el de Maurilio Hernández se dan patadas por debajo de la mesa y también abiertamente. Un día el coordinador de la fracción hace una declaración, al otro los diputados opositores dicen lo contrario y después su líder los desmiente con un “el único vocero de la bancada soy yo”.

Los alcaldes se suman al grupo que mejor les conviene, según soplan los vientos.

Todo esto se explica con la guerra por la dirigencia, en la que ya hay al menos tres grupos armados: los de Higinio Martínez, los de Ecatepec –que solían apoyar al ex alcalde de Texcoco pero se dividieron por el proyecto del aeropuerto- y los que apoyan a Maurilio Hernández.

Falta aún tiempo para el proceso interno de este partido y ya les está costando mucho políticamente.

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