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Causas justas

Martha González

El presidente Andrés Manuel López Obrador dijo anoche en un video transmitido por redes sociales, después de un largo día de manifestaciones de policías federales, que ahí hay “mano negra” y que las quejas no son una causa justa.

Lo cierto es que el presiente ha atacado con mucha dureza a esta institución desde su llegada al gobierno, a la que ha llamado corrupta e ineficiente, sin tomar en cuenta que ahí hay 35 mil personas que han trabajado durante muchos años por construir el prestigio que ya habían conseguido, a pesar de todos los pesares.

La Policía Federal era la única corporación civil en México con credibilidad, además de ser reconocida por la ONU como la mejor de Latinoamérica.

En los hechos, son los más preparados, tanto que son a los que acudían ante cualquier tipo de circunstancias –narcotráfico, secuestro, paros carreteros, y más-. Es más, son ellos quienes capacitarán a los integrantes de la Guardia Nacional.

Aún así, el presidente decidió que la mejor manera de justificar su proyecto de seguridad, que se basa en la creación de la Guardia Nacional, era atacar a la Policía Federal, parejo, sin cortapisas, sin distinguir entre quienes hacen bien su trabajo –que son muchos- y los corruptos.

Así de fácil también le pareció desaparecerla sin más y mal tratar a estos oficiales sin el menor empacho.

Hay que aclarar que efectivamente los policías están inconformes con todo esto, pero no es verdad que se nieguen a integrarse a la Guardia Nacional, por la sencilla razón de que no les han dejado opción.

Ya ellos, a pesar de lo que les lastima que desaparezca su institución, habían aceptado que no había más remedio. La razón por la que estallaron ayer fue que les informaron de golpe y porrazo que les quitarán los bonos –que significan la mayor parte de su ingreso y no son millonarios, sino que se deben a razones administrativas para evitar impuestos y jubilaciones completas-, no les respetarán los grados que han ganado con años de trabajo y esfuerzo, además de que los ubicaran de base permanentemente en lugares lejanos a su familia y les quitarán prestaciones tan básicas como un seguro de gastos médicos que requieren cuando resultan heridos en la sierra donde no hay hospitales y hay que trasladarlos.

Ellos, lamentablemente, están acostumbrados al trabajo duro y los malos tratos, no son “fifís” como les dijeron tan peyorativamente hace unos días. Saben que la convivencia con militares no será sencilla, porque la formación es distinta. Saben que llevan las de perder, porque el presidente claramente no reconoce su valía y se inclina por el Ejército y la Marina, pero sólo han protestado cuando han afectado lo más valioso para cualquier trabajador, que es el ingreso con el que sostienen a sus familias.

Si esa no es una causa justa, ¿entonces cuál? A lo mejor sí hay mano negra, pero no es de los policías.

¿Se va O´Shea?

Nos enteramos de que el Secretario de Salud, Gabriel O´Shea Cuevas no está nada contento y su inconformidad ha llegado al punto de que ya ha presentado su renuncia al gobernador Alfredo del Mazo.

Todo indica que las condiciones en las que recibió la secretaria son verdaderamente graves, como ya él mismo lo ha señalado públicamente, pero la solución se ha complicado.

Parece que la diferencia de opiniones está en el tema de las denuncias, que el secretario considera necesarias y alguien le ha dicho que no es lo mejor.

Total, es probable que pronto veamos a alguien más en ese lugar, lo que sería muy lamentable, porque O´shea Cuevas es de los mejores integrantes del gabinete de Del Mazo.

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