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Sin capacitación

Martha González

El ayuntamiento de Toluca tuvo ayer otro incidente entre comerciantes y policías, ahora con los de juegos mecánicos que se instalan tradicionalmente de manera temporal para la celebración de la Virgen del Carmen en la Iglesia que lleva ese nombre en el Centro de esta ciudad.

Resulta que desde hace algunos años ya es una familia la que obtiene los permisos y, por lo tanto, usufructúa la feria, misma que en esta ocasión no logró su cometido, de manera que los derechos le fueron otorgados a otra agrupación.

Como era de esperarse, el asunto terminó mal y los que se sentían ya dueños del festejo y el espacio intentaron instalarse sin permiso.

El Ayuntamiento envió a la policía para impedir aquello, lo que derivó en una confrontación.

Los ánimos se calentaron y todo terminó, nuevamente en jaloneos, golpes e insultos y nuevamente mujeres y niños resultaron magullados.

Al final, los policías desalojaron a los quejosos y se quedaron a resguardar la zona. Los inconformes hicieron toda suerte de señalamientos, pero a la larga, era claro para todos que ellos pretendían instalarse de manera irregular, a pesar de que sabían que no tenia permisos y pretendían arrebatar el lugar.

Luego la autoridad municipal informó que habían tenido fallas relacionadas con Protección Civil y algunos adeudos, lo que originó que no obtuvieran los permisos este año.

A la larga, el gobierno municipal tiene sus razones y ya tendrá momento de justificarlas, aunque se supondría que tienen una base jurídica y si este asunto llegara a la vía institucional sería ahí donde tendría que demostrarlo.

Lo que llama la atención es que una vez más su personal de seguridad no fue capaz de hacer un desalojo limpio.

Todos sabemos que hay momentos en los que es necesario aplicar la fuerza para garantizar la seguridad y la paz, pero no es adecuado que la policía llegue a hacer un retiro con tolete en mano, a pesar de que ve que ahí hay sólo mujeres y niños.

Mucho menos es sano que la autoridad municipal pretenda que que la legitimidad de sus acciones surja de que tienen un valor jurídico de peso.

Los ciudadanos quieren orden, está claro, pues los años de ambulantaje desbordado, suciedad y desmanes son un recuerdo bastante reciente al que no quieren volver.

Sin embargo, eso no justifica que los elementos policiales no estén preparados para reducir a los revoltosos sin caer en una gresca o lastimarlos. Si el alcalde sigue justificando estas acciones puede estallarle un problema grave en la cara.

Es de verdad urgente que el personal de Seguridad Pública sea capacitado para manejar este tipo de situaciones, que pueden resolverse sin llegar a tener heridos.

Ya había ofrecido el alcalde Juan Rodolfo Sánchez Gómez que así sucedería, ojalá que no fuera solo para acallar a la prensa, cuando los heridos fueron compañeros de medios de comunicación.

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