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Elecciones y piso parejo

Martha González

Ayer, como ya se preveía, los diputados de Morena presentaron en el Congreso mexiquense la propuesta de reforma para disminuir al 50 por ciento el financiamiento a partidos.

Hay que recordar que fue en 1977, con la reforma política promovida por el presidente José López Portillo, cuando por primera vez los partidos políticos fueron reconocidos como entes de interés público y, por lo tanto, les fueron ampliados los recursos públicos con los que ya contaban, pero de manera mínima.

De entonces a la fecha el sistema democrático mexicano ha tenido avances importantes, que entre otras cosas, han conseguido la obligación de que estas instituciones den cuentas de la manera en que gastan ese dinero.

Hoy en día, por ejemplo, la ley de transparencia ya contempla a los partidos como entes obligados, es decir, no sólo deben informar al Instituto Electoral sobre sus finanzas, sino también deben mantener un portal de internet en el que sea pública su información, en las mismas condiciones en las que lo hacen los gobiernos, dado que reciben recursos públicos.

Paradógicamente, es Morena el que menos cumple con esa obligación, pues ni siquiera tiene portal público en internet, mientras que el PRI es el más transparente.

Lo cierto es que en la manutención de los partidos se han invertido muchos millones de pesos, demasiados si se toma en cuenta que casi ninguno ha utilizado ese dinero en crecer y ser útiles para la sociedad ni la construcción de la democracia.

A excepción del PRI, -al que incluso se acusa de gastar demasiado, tal vez porque hasta el año anterior había sido el más beneficiado con esos recursos porque era el que más votos obtenía, y Morena, el resto ha sido omiso en cuanto al trabajo para el fortalecimiento de sus propias fuerzas políticas.

Si uno sumara el dinero que ha sido entregado a todos los partidos durante estos años y luego lo comparara con sus resultados electorales, no queda más que concluir que esos recursos han sido desperdiciados, sino es que utilizados para subvencionar a liderazgos cada vez más corrompidos.

Esos son los argumentos de Morena y hacen sentido a todos, sin embargo sería bueno también considerar que en este momento, cuando Morena tiene la mayoría de los votos –por mucho- puede ser peligroso dejar al resto de las fuerzas políticas con tan poco margen para operar, pues se plantearía un escenario electoral poco equitativo, como lo era antaño a favor del PRI.

Ciertamente es urgente revisar la forma en la que se gasta el dinero en elecciones, que en México son muy caras, aunque vale la pena considerar que es necesario piso parejo en el terreno electoral.

Habrá algún mecanismo que permita equidad sin dispendio, porque tenemos que asegurarnos de tener opciones claras, en caso de que el ánimo popular cambie.

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