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Buenos números mexiquenses

Martha González

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) dio a conocer ayer su estudio “10 años de medición de pobreza en México” y los resultados son abrumadores.

Ya sabemos, desde hace años, que los programas sociales no funcionan, o al menos no en perspectiva del costo, en particular en México porque se convirtieron en políticas clientelares con fines electoreros.

Así las cosas, según ese organismo, en México 52.4 millones viven en situación de pobreza, es decir casi la mitad de la población (41.9 por ciento).

La disminución de ese porcentaje en 10 años es apenas del 2.5 por ciento, a pesar de los millones de pesos que en ellos se han invertido.

Hubo, según el estudio, mejora en los indicadores de carencias sociales, lo que reflejó buenos resultados para 24 entidades del país.

Las buenas noticias son que, entre los más destacados está el Estado de México, que es la entidad que ha conseguido mejores resultados con sus programas, pues ha sacado a más personas de la pobreza. Según Coneval, de cada 10 mexicanos que dejaron esta condición, siete son mexiquenses.

En números llanos, esta entidad pasó de tener 8 millones 230 mil 200 habitantes que vivían en esta situación en el año 2016, a 7 millones 546 mil 500 en 2018, de 47.9 por ciento a 42.7 lo que habla directamente del desempeño del gobierno de Alfredo del Mazo.

Además, cuando se habla de personas que viven en situación de pobreza extrema, de 6.1 por ciento en el 2016 se redujo a 4.9 por ciento el año pasado, lo cual pone al EdoMéx por debajo de la media nacional, que en 2018 fue de 7.4 por ciento.

Cuando vamos al detalle, los resultados mexiquenses también son positivos, pues de los indicadores evaluados por el Coneval, cuatro registraron avance. En rezago educativo, pasó de 13.7 por ciento a 12.9; la carencia por calidad y espacios de la vivienda, que se redujo de 12.6 por ciento a 9.6; la carencia por acceso a los servicios básicos en la vivienda que registró en 2016 el 11.7 por ciento, en 2018 llegó a 10.3, y la carencia por acceso a la alimentación que en dos años disminuyó de 20.8 por ciento a 19.8.

Ahí hay resultados interesantes que vale la pena tomar en cuenta y que explican por qué el gobernador Del Mazo está empeñado en hacer las cosas de manera adecuada, con programas sociales que tengan metas claras y sean medibles, a pesar de que políticamente parecieran no ser redituables en lo inmediato, como claman algunas voces, incluso de su propio partido.

Lo cierto es que Alfredo del Mazo tiene formas distintas de abordar los problemas, con un estilo que a muchos no gusta, pero que al parecer arroja buenos resultados y eso es lo que a la mayoría de los mexiquenses importa. Tal vez sus detractores deberían pensar en que los buenos gobiernos atraen más electores que los gobiernos de amigos.

 

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