Proyectos emblemáticos

Martha González

Hoy estará el presidente Andrés Manuel López Obrador en Santa Lucía para el arranque del aeropuerto, contra viento y marea, a pesar de las quejas, denuncias, inconformidades y la batalla legal.

Es interesante pensar en que hace unos años justo estaba en las mismas condiciones Enrique Peña Nieto, iniciando un proyecto que tenía a buena parte de la población y de la opinión pública en contra.

Igual que el presidente actual, Peña Nieto estaba convencido de que Texcoco era la mejor opción, tenía estudios técnicos que lo demostraban –aunque también había otros que señalaban lo contrario-. Había grupos ambientalistas, organizaciones de vecinos, empresarios y miles de ciudadanos molestos por aquel proyecto, pero de todos modos el ex presidente convocó a un grupo de empresarios, consiguió el capital, eludió las críticas e inició las obras, que ahora están congeladas, convertidas en un desperdicio tremendo de recursos.

Así es nuestro sistema político, con personajes incapaces de darle seguimiento a los proyectos de su antecesor. Sólo el tiempo nos dirá quién tenía la razón y cual de las dos opciones era la más adecuada

Por lo pronto, hoy el presidente es López Obrador y viene a iniciar uno de los proyectos más importantes de su gobierno, no sólo por la urgencia de la obra, sino por todo lo que implicó el cambio de cede y de proyecto.

El aeropuerto, al igual que le ocurrió a Peña Nieto, será el emblema de su gobierno, para bien o para mal, solo con el tiempo lo sabremos.

Pan y circo

Por cierto del presidente, la forma en que le respondió a los empresarios en cuanto a la persecución de factureros ilegales se ha sumado ya a las del catálogo que este sexenio está construyendo.

Y es que en un país donde los aparatos policiales como el sistema de procuración de justicia son una porquería –por decir lo menos- pretender que los ciudadanos nos atengamos al adagio de “el que nada debe nada teme” es ilógico.

Eso implicaría confiar en la legalidad y las autoridades, cosa que ningún mexicano hace. Lo cierto es que el presidente empieza a irse de la mano con las respuestas indeseables –para nada ocurrencias de momento, como muchos asegura- y ya en las comunidades le reclaman promesas incumplidas, verdades a medias y mentiras completas.

A lo mejor por eso veremos más políticos corruptos caer en medio del famoso y ya muy conocido pan y circo.

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