Reabren con exposición sobre la evolución humana

Cultura

La principal consecuencia de la evolución biológica ha sido la diversificación de la vida en numerosas especies. Pero no fue hasta que dio la reconciliación de la genética con la visión darwinista de la selección natural cuando comenzaron a explicarse los procesos evolutivos, en el cual la cultura ha tenido un papel importante.

La exposición Huesos y moléculas. Relatos de la evolución humana, organizada por investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y alumnos de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), con apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), demuestra cómo los procesos culturales han tenido un efecto profundo y permanente en la evolución humana.

La muestra, exhibida en el Museo de Tepexpan —con la cual reabre este significativo recinto mexiquense, cerrado por siete meses debido a los trabajos de mejoramiento y modernización de sus instalaciones—, está integrada por diversos paneles informativos, réplicas de seis cráneos, entre ellos los llamados precerámicos, y la representación de la cala arqueológica donde fueron encontrados los restos óseos del denominado “hombre de Tepexpan”.

Dividida en los apartados: “Cómo los humanos hemos evolucionado”, “Filogenia humana”, “Relatos de la evolución”, “Cómo la cultura ha moldeado a la biología” y “Mapa de migraciones y proceso adaptativos”, el montaje destaca la importancia de la investigación de los huesos y las moléculas, los cuales proporcionan información para encontrar respuestas a preguntas sobre la relación del hombre con otras especies, cuándo y dónde vivieron los primeros grupos humanos y cómo se dispersaron por el mundo.

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