¿Reinará la violencia?

Martha González

Y así pasó el fin de semana, sin pena no gloria, ni renuncias ni despidos.

Hoy el presidente Andrés Manuel López Obrador trató de darle la vuelta a la página de Culiacán y el hijo de El Chapo, pero no será tan sencillo

Lo cierto es que lo ocurrido en Culiacán fue verdaderamente terrorífico y muy público, de manera que es un terror que compartimos todos los mexicanos y que no se va a olvidar con tanta facilidad.

Trascendió que el secretario de Seguridad Pública presentó la renuncia, pero no se la aceptó el presidente, lo que es un grave error que le termina de atribuir los errores del gabinete de seguridad en este caso, fallos que fueron verdaderamente graves.

Ya cuando el presidente dijo que participó de la decisión de soltar a Ovidio Guzmán asumió buena parte de la responsabilidad, pero cuando se niega a aceptar que Alfonso Durazo deje su puesto termina por asumirla toda.

Los mexicanos estamos cansados de gobiernos que van y vienen y no son capaces de asumir ni enfrenar sus responsabilidades, con funcionarios que harían lo que fuera, menos renunciar –o despedir- ante una pifia, por tremenda que sea, y esta lo fue.

Y es que los errores ocurren todos los días y los cometemos todos, pero hay niveles de equivocación y quienes organizaron mal ese operativo de detención del hijo de El Chapo dejaron al Estado arrodillado frente al narco poder. Eso no puede dejarse pasar y continuar como si nada ocurriera.

En todo caso, ya que el presidente ha decidido que no se vaya su secretario de Seguridad Pública, algo más tiene que hacer, porque esta crisis no va a desaparecer con comentarios inteligentes.

López Obrador debe revisar junto con su gabinete de seguridad la estrategia de contención al narco, porque claramente se le está saliendo de control. Sabemos que todo esto no es resultado de un año de mal gobierno, sino la suma de décadas durante las cuales ha habido malas estrategias y un año más de malas decisiones.

Sin embargo, ya la respuesta no puede ser que “le dejaron un cochinero”, eso lo sabemos todos, y debió saberlo antes, dado que esa es la razón por la que lo gente lo eligió.

Ya es momento de que afronte la responsabilidad al ciento por ciento, que tome las riendas del país sin quejas ni cortapisas y, de preferencia, que lo haga sin someternos al poder del narcotráfico, porque entonces reinará la violencia, ahora sí, de manera oficial.

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