Responsabilidad compartida

Martha González

El alcalde de Toluca, Juan Rodolfo Sánchez Gómez, dijo ayer que en el 80 por ciento de los casos de violencia contra las mujeres en Toluca la agresión proviene del círculo cercano, en el entorno familiar.

Este es un asunto grave, demasiado para ser soslayado. Una vez más nos pone a pensar en las razones por las que las mujeres son vulnerables en esta entidad y lo peor es que esas mismas circunstancias ocurren en el país entero y hasta en el mundo.

El alcalde señala que por estas razones es importante vigilar a los chicos, para estar seguros de que no sean víctimas, pero tampoco victimarios y tiene razón.

No se trata únicamente de educar a las mujeres para que aprendan a cuidarse, desde que son niñas. Eso es muy importante, ciertamente, pero también tendríamos que enseñar a los niños a respetar a las mujeres y entender que no son propiedad de alguien más, que ningún hombre tiene derecho sobre ellas, ni en cuanto a su forma de pensar, vestir, hablar o vivir.

Necesitamos como sociedad entender que la equidad de género va más allá de defender a las mujeres de los hombres. Lo importante es que mujeres y hombres tengan los mismos derechos y oportunidades, en lo público y en lo privado, en especial a la libertad y el libre albedrío.

Solo en esta forma podremos construir una sociedad sana, en la que las relaciones interpersonales, no sólo de pareja, estén libres de violencia.

Es cierto que las autoridades en general hacen un esfuerzo importante por frenar la violencia creciente. Hay medidas que han funcionado, en especial en cuanto a las detenciones y los proceso, en los que se han aplicado penas más altas contra feminicidas.

También hay propuestas interesantes en la promoción de la denuncia, con mecanismos anónimos como la Red Naranja.

El asunto es que no es suficiente y los gobernantes mismos señalan que se debe a que la raíz del problema es social.

En ese contexto, hace falta, de manera urgente, una amplia campaña de concientización que ponga sobre la mesa la gravedad del problema. Y es que por mucho que las autoridades trabajen en pro de los derechos de la mujer o por su seguridad, cuando se esfuerzan en sus discursos por minimizar el problema, apoyan las ideas machistas tan profundamente arraigadas de que es una exageración

Cada vez que alguien dice que las cifras son inexactas o que hay más casos en otras localidades, niegan el problema.

Todos debemos enfrentar la realidad de que las mujeres son vulnerables, incluso en sus propios hogares y eso debe terminar, por simple justicia.

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