Toluca responsable

Martha González Aguilera 

El centro de la pandemia por Coronavirus en el Mundo es ahora centroamérica. México ocupa ya el lugar 10 por número de muertes, ya hemos superado a Canadá. El Estado de México estará esta semana y la siguiente, al menos, aún en los días de mayor gravedad de contagios por COVID-19, pues está claro que estamos en el nudo de la emergencia sanitaria de nuestro país.

Mientras tanto, los comerciantes del Centro de Toluca, los integrantes del Patronato Pro Centro Histórico, le exigen al director de Desarrollo Económico del ayuntamiento de Toluca, Luis Felipe García Chávez, que se rebele a las indicaciones de la autoridad sanitaria federal y estatal y contra toda lógica levante las restricciones para que puedan abrir ya sus negocios.

Los argumentos son, como los de todos, que ya sus negocios no aguantan más, que las pérdidas son tremendas y los empleos están en riesgo, todo eso lo sabemos, es verdad.

Lo que no es válido es que con tal de volver a las actividades pretendan minimizar el riesgo y la gravedad de la pandemia.

Y es que señalaban en la reunión con el funcionario municipal que el alcalde debía hacer valer la autonomía municipal pues según ellos Toluca no tiene problemas graves de contagio y no debería ser considerada zona metropolitana.

La cosa es totalmente distinta. La capital mexiquense tenía, hasta el corte de ayer domingo, 466 casos confirmados y 20 fallecidos, con lo que se situaba en el lugar 7 de incidencia entre los 125 municipios mexiquenses.

Así las cosas, ni la autoridad municipal ni la estatal pueden darse el lujo de confiarse, en ninguna región, pero Toluca es particularmente delicada, dado que la enorme movilidad social que tiene es de alta peligrosidad.

Lo cierto es que el gobierno municipal debe ser muy cuidadoso a la hora de atender este asunto, porque hay momentos para ser incendiarios e independientes y otros para ser institucionales y cuidadosos. Este es uno de los segundos.

Los empresarios tienen sus razones, que todos entendemos y compartimos, porque de ello dependen los empleos, sin embargo, la autoridad tiene la obligación primordial de salvaguardar la salud de los ciudadanos y de esa no puede evadirse. Ya en otras ciudades del mundo hemos visto decisiones irresponsables con repercusiones tremendas que no queremos replicar.

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