Van ganando los ambulantes

Martha González 

Dice el alcalde de Toluca, Juan Rodolfo Sánchez Gómez, que no se dejará amedrentar por los comerciantes ambulantes y que continuarán con los operativos de retiro.

Lo cierto es que, en efecto, este es un problema grave y aunque el edil inició su administración con mucho entusiasmo en este tema, a la mera hora no ha sido suficiente su esfuerzo siquiera para limpiar el centro de la capital mexiquense.

Y es que los empresarios dicen que ésta es una constante en muchos municipios mexiquenses, en los más grandes particularmente, pero es Toluca donde más les preocupa.

Aquí, la zona de la Terminal y el mercado Juárez se ha convertido en una especie de tierra sin ley, donde ni las patrullas vigilando las 24 horas han podido detener a estas mafias, que tienen esa parte de la ciudad convertida en un nido de delincuencia. Uno puede encontrar en las calles venta de todo, desde verduras hasta maletas y el desorden crece hasta el hospital del Seguro Social ubicado en Tollocan a la altura de Urawa y todas las colonias al rededor.

Los empresarios dicen que entre el ambulantaje hay, además de vendedores, prostitución, delincuencia, carteristas y toda suerte de fauna nociva que resulta un peligro para propios y extraños.

El centro de Toluca no es diferente. Ropa, alimentos, frituras y hasta mascotas puede uno ver entre la oferta irregular en calles y banquetas. Están a plena vista y a la luz del día sin que algo o alguien los detenga.

Ni qué decir de la zona de hospitales, donde entre baches y vendedores, resulta prácticamente imposible acceder con un enfermo.

Las calles están cooptadas por vendedores de todo tipo de cosas, no solo comida y fritangas, sino los artículos que a usted se le ocurran. Ahí, ya hasta muertos hubo en riñas entre grupos de comerciantes.

Mientras, el alcalde asegura que no se va a dejar amedrentar, le creemos. La cosa es que se ha visto superado por estas mafias que hacen lo que quieren con las calles.

No dudamos de las buenas intenciones del edil, de lo que no estamos seguros es de la capacidad del ayuntamiento para frenar este desorden, que crece cada día. No sólo los empresarios resultan afectados, sino los vecinos de las regiones que los ambulantes invaden y el resto de los ciudadanos que necesitan transitar por ahí.

Este es un problema grave que requiere más que buena voluntad y declaraciones para resolverse.

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