Portal Político

Vergonzoso, sin ambajes

Martha González Aguilera 

La toma de las instalaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos vuelve a poner sobre la mesa la urgencia de atender la violencia de género en México con mucho mayor seriedad y, al mismo tiempo, el desprecio del gobierno de López Obrador a esa causa.
Ayer, tras cinco días de movilizaciones, nuevamente un grupo de colectivos feministas, así como familiares de víctimas de agresiones y feminicidios dieron la nota por mantener bajo control las oficinas de un organismo que debería estar hombro con hombro junto a las manifestantes, apoyando la exigencia de justicia frente a un gobierno que permanece indolente y desestima los casos, desgarradores.
Otra vez la discusión se centra en lo destructivas y violentas de las formas, pero se olvida el fondo de la protesta, en la que se unen padres y madres de mujeres asesinadas, violadas, vejadas e ignoradas. Niñas abusadas o prostituidas, víctimas de una sociedad terrible que no perdona las pintas y los gritos, pero sí el abuso.
“Dan qué pensar esas actitudes”, dice el presidente y después asegura que la titular de la CNDH merece reconocimiento. Ella, que con su madre padeció la desaparición forzada de un ser querido y pretende heredar con el apellido la fuerza de una vida de lucha, del emblema que fue por décadas Rosario Ibarra de Piedra, pero no se atreve a dar la cara, se esconde tras una computadora y desde la comodidad de una transmisión en vivo ofrece atender las demandas justas de mujeres que claman ayuda.
Es vergonzoso en lo que la CNDH deriva en tiempos de la 4T, sin ambages.

Tiempo de renovación

Otra discusión que nos lleva a lo pueril es el rechazo del INE al registro de agrupaciones que aspiraban a convertirse en partidos políticos, entre ellas, la encabezada por Margarita Zavala y Felipe Calderón.
Primero, hay que decir que los argumentos del órgano electoral no son claros, lo que nos deja en el ámbito del debate puramente político y todo deriva en que AMLO, Felipe Calderón y los seguidores de ambos discutan asuntos que no son el tema central.
El presidente nada tiene que ver en este tema, pues no tendría por qué intervenir en los devenires electorales. Él es el representante del Ejecutivo y su opinión está de más.
Acá el punto de discusión es si las agrupaciones aspirantes cumplían o no con los requisitos de ley. Lo demás es politiquería.
En ese contexto, el presidente de la República debería estar concentrado en gobernar y dejar los temas electorales a los partidos, el INE y la sociedad mexicana.
Se olvida de que ya no es candidato y no le corresponde hacer campaña para sí ni para los intereses de su partido, incluso la ley se lo prohibe.
Los mexicanos debemos analizar con seriedad el futuro político de nuestra Nación, de cara al proceso electoral más grande de la historia y el INE debe explicar con claridad su postura, pues lo que hace falta son opciones para millones de indecisos que hoy no encuentran representación en los partidos existentes. El sistema de partidos actual está desgastado, no responde a las necesidades e intereses de los mexicanos. Es momento de renovación y el pleito eterno entre Calderón y López Obrador no debe ser el centro del debate.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *